* Que no sea viral, mejor que sea un buen hábito cuidar el planeta.  Voltear los reflectores al tema es ya un comienzo; que más niños y jóvenes se identifiquen con la lucha, una esperanza

 

Por Gabriela Casas

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación
por la Universidad Autónoma Metropolitana de la ciudad
de México; profesora en línea de la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma
de México y productora de radio, TV y medios
on line. Vive en Montreal.

Crónica Norte / Latitud45
MONTREAL, 21 marzo 2019.— Sin duda las imágenes que inundaron noticieros, periódicos, portales noticiosos y redes sociales sobre la marcha del llamado 15M Ambiental dieron mucho de qué hablar. ¿Cómo no vibrar de emoción viendo cientos de imágenes donde las calles de las grandes ciudades se llenaron de adolescentes y jóvenes gritando que se detenga la extinción de su futuro, exigiendo con pasión acciones para que se les herede un planeta sano?  
   Quienes tuvimos la fortuna de participar en vivo, gozamos de ese ímpetu juvenil, del apoyo de los padres que marchaban junto a ellos, de las hermosas postales de familias enteras pidiendo salud para nuestro Planeta Azul, en contra de intereses económicos.  Aquí en Montreal el comentario se repetía entre los transeúntes que participaban o solo presenciaban la movilización: “Hace años que no se veía una cosa así”. Dicha inmensa por ser testigo de ello. Esperanza de que sea el inicio de una conciencia colectiva de acción y la viralidad deje algo positivo.
   Sin duda las movilizaciones del pasado 15 de marzo 2019, que lograron una gran presencia a nivel mundial  son, al menos hasta ahora, la expresión máxima del movimiento Friday for the Future, inspirado y promovido por Greta Thunberg, joven ambientalista sueca de 16 años que desde el verano pasado se ha manifestado viernes tras viernes frente al Parlamento sueco, con su cartel “Skolstrej for Klimatet (Huelga escolar por el clima)”.
   Protesta a la que se han venido uniendo cada vez más niños y jóvenes alrededor del mundo y que llevó a Greta ser invitada a foros muy importantes como el Foro Económico Mundial en Davos Suiza y las Naciones Unidas (ONU) donde sus discursos fueron contundentes contra los gobiernos y su falta de acciones concretas para legislar en pro de la conservación del planeta. 
   Los mensajes de Greta en esos foros fueron claros y contundentes: “Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos”, expresó  ante la mirada atónita de los presidentes, primeros ministros y mandatarios de todo el mundo reunidos en la ONU.

FRASES QUE INSPIRAN

   “Hasta que no comiencen a centrarse en lo que debe hacerse en lugar de lo que es políticamente posible, no habrá esperanza: no podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis.”
   Son frases como esas las que inspiraron y alentaron fuerte al resultado del 15M donde las consignas fueron: “El Planeta no está en venta”; “No hay Planeta B”; “Ni un grado más, ni una especie menos”; “Si el planeta fuera un banco, seguro ya lo habrían rescatado”; “No hay tiempo”; “No hay futuro sin planeta”; “Cambiemos el sistema, no el clima”, entre las que más se repitieron en las diferentes manifestaciones. 
    Las cifras de la participación varían en los medios; se habla en promedio de más de 1,700 ciudades de 100 países haciendo que temas como el calentamiento global, los reportes científicos, la urgencia de acciones concretas e inmediatas de parte de los gobiernos y la extinción de especies, sonaran por todas partes y eso es bueno.  Voltear los reflectores al tema es ya un comienzo, que más niños y jóvenes se identifiquen con la lucha, una esperanza. Que el tema siga presente, una necesidad. 
   Y ¿qué viene ahora? Greta Thuber y otros jóvenes ambientalistas  han sido claros: Friday for the Future sigue. Continuará exigiendo se cumplan los acuerdos internacionales para tomar acciones gubernamentales concretas. ¿Será que las corporaciones internacionales, los poderosos, los adultos escucharán o sólo será un “trending toping” más que pasará de largo y del que nadie hablará más en dos semanas? Ojalá no. 
   Pero después de la euforia ambientalista regresar a ser mero espectador no es válido. Justo es eso lo que ha desencadenado la crisis; culpar al otro, mirar lejos y no aceptarlo como una crisis que nos compete a todos que es urgente resolver y en la que mucho podemos colaborar a empeorar o revertir desde el cotidiano.

SOLUCIÓN EN NUESTRAS MANOS

   Lo repiten científicos de todo el mundo, podemos leerlos por cientos con sólo “googlear” cualquier tema ambiental; somos la última generación que tiene la posibilidad de evitar un colapso ambiental. Los estudiosos han dicho también que hay oportunidad de revertir, hay una ventana de esperanza que, sin embargo se puede cerrar rápidamente. Los jóvenes nos han expuesto el pasado 15 de marzo como una generación irresponsable que les está dejando sin futuro. Que cada quien haga lo necesario para revertir esta realidad desde donde esté. 
   Ningún gesto será pequeño al multiplicarse por millones. Eliminemos completamente el uso de plásticos desechables, cuidemos el agua, economicemos energía, produzcamos menos residuos, evitemos el uso de productos químicos, reutilicemos el papel, clasifiquemos nuestros desechos, cuidemos la flora y la fauna, usemos transportes no motorizados, elijamos envases reciclables, consumamos de empresas que usan menos pesticidas, pensemos en la sustentabilidad global actuando localmente. 
   Tenemos que pasar de ser espectadores a actores por ética, por moral pero, sobre todo, por sobrevivencia de nuestra especie. Exijamos junto con ellos a los gobiernos por acciones concretas y seamos en el día a día parte de la solución y no del problema.