*Charla en exclusiva con Latitud45.ca en su reciente visita a Canadá * Habla de su infancia, de Cuba, del Cuarteto Patria, de Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y de aquella etapa maravillosa con Buenavista Social Club; de sus sueños y proyectos


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Por Francisco Ortiz Velázquez /
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MONTREAL, 9 octubre 2018.— Recio, fuerte a sus 72 años, con una voz privilegiada, sonora, diáfana en claro desafío al tiempo, con su sempiterno sombrero vaquero y su guitarra tresillo especial del cual desgrana armonías de matices y sonidos mágicos envueltos en son, Eliades Ochoa, leyenda de la música cubana, habla en exclusiva para Latitud45.ca durante su reciente viaje a esta ciudad, donde recibió un Premio Latin Awards Canadá por su trayectoria.
   En esta charla el maestro de la trova habla de su infancia, de Cuba, del Cuarteto Patria, de Compay Segundo, Ibrahim  Ferrer y de aquella etapa maravillosa con Buenavista Social Club; de sus sueños y  proyectos. De la vida hecha canción guajira y son.

 —A la distancia del tiempo y el espacio. ¿Que me dice de La Loma de la Avispa (Songo La Maya), Santiago de Cuba?

— ¡Ay, ay ay! — sonríe el maestro cubano y levanta la cara radiante—; me ha mentado usted un lugar sagrado: La Loma de la Avispa. Ahí nació Eliades Ochoa, un día 22 de junio de 1946. Ahí todos los vecinos toda la gente me quiere mucho y yo a ellos porque me traen muy gratos recuerdos de mi infancia y de mi vida. Me siento bien ahí en la Loma de la Avispa.

 – Usted aprendió a tocar la guitarra y luego el tres en forma autodidacta…

– Sí, sí, sí. Nunca fui a la escuela de música y eso todo mundo lo conoce porque incluso hay un libro de mi compañera (su esposa, quien lo acompaña) Grisel Sande (libro biográfico “Eliades Ochoa de la trova para el mundo”; Sande Figueredo, Grisel; Ediciones Cubanas de ARTEX, 2009, 208 pp.), que recoge la vida, la historia de Eliades Ochoa y ahí explica todo esto, que tengo una guitarra especial con un sonido de distintas armonías que no tienen las guitarras normales. Es una guitarra normal pero con una armonía distinta buscando el sonido del tres cubano y creo que lo logré, no exactamente al 100 por ciento, pero sí sale muy parecido el sonido del tres en mi guitarra especial.

 —¿Tuvo una influencia Guillermo Portabales en la música de Eliades Ochoa?

 —Yo creo que no. Yo creo que no –asume en tono categórico—… Se respeta a Guillermo Portabales porque es un artista al que hay que respetar; es un nombre fuerte dentro de la cultura, de los artistas, a pesar de que yo podría decir que le volví a dar vida a El Carretero, un tema suyo que tal vez eran de esas cosas que estaban en el cajón del olvido o que estaban guardadas hasta que yo llegara.
    “Gracias al proyecto de Buena Vista Social Club –continúa –, este tema El Carretero, de Guillermo Portabales, puedo decir que le di vida; que lo volví a sacar a la luz pública, como otros temas que tal vez surgirán a lo largo de nuestra conversación”.
    Mejor conocido como Guillermo Portabales, cuyo verdadero nombre era José Guillermo Quesada Castillo (6 de abril, 1911, Rodas, Cuba – 25 de octubre, 1970, San Juan, Puerto Rico), fue un compositor y guitarrista cubano que popularizó entre los años treinta y sesenta la canción guajira, un estilo cubano de música campesina.

 “Me pidieron que no dejara nunca la música tradicional cubana. Y lo he cumplido...

 —¿Dígame cuáles son sus sentimientos del Cuarteto Patria original?

 — El Cuarteto Patria original jamás se me va a borrar de la mente, nunca, jamás. Yo me recuerdo de los compañeros ya viejecitos, del Cuarteto Patria y mantengo algo que me dijo su director de siempre, Francisco Cobas La O. Pancho me pidió que nunca dejara la música tradicional cubana. Y lo he cumplido y lo haré mientras sea Eliades del Cuarteto Patria o físicamente Eliades.

– ¿Como era su vida y su carrera profesional hasta antes del proyecto Buenavista Social Club?

— Muy buena, muy buena... Yo comencé en el Cuarteto Patria en el año ’78. Y en el año ’80 fue elegido como el mejor grupo de música tradicional de Santiago de Cuba. En el año ’81 fui al Festival Califester visitando muchas islas: Granada, Barbados, Curazao, Martinica, Guadalupe, llevando siempre la música, la trova nuestra. Luego viajamos a Nicaragua y a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Y estuvimos en Holanda, en las Islas Canarias y en muchos lugares.    “Y  llegué a Buena Vista Social Club en el ´96 y de ahí, en lugar de hacer 20 conciertos en el año, hacíamos 70 conciertos, porque este proyecto abrió las puertas al mundo de la música cubana y todas las agrupaciones cubanas comenzaron a viajar, gracias a Buena Vista Social Club”.

Yo puedo decir que fui el primero, de los primeros fundadores de Buena Vista Social Club...

—¿ Que sintió la primera vez que grabaron juntos todas estas leyendas con Buena Vista Social Club?

-– Yo me recuerdo todo lo que iba pasando, pero había muchos artistas ahí que estaban presentes por si hacía falta que alguien tocara un bongó o una maraca o un güiro o que hiciera un coro. Pero no porque estuvieran citados para trabajar con Buenavista... Los músicos fundadores de Buena Vista Social Club fueron Grisel y Eliades Ochoa, porque todo mundo sabe que los africanos que iban a trabajar con Eliades Ochoa no se presentaron, nunca llegaron. 
   El maestro de La Loma de la Avispa se refiere a que, en 1996, el productor discográfico, el británico Nick Gold, esperaba en La Habana a un grupo de músicos africanos para grabar junto con músicos de Santiago de Cuba. Las solicitudes para los visados de estos artistas se perdieron y ellos no pudieron viajar a la isla. Entre estos artistas se encontraba el Príncipe de la Kora ( instrumento hecho de una gran calabaza, con 21 cuerdas), Tuomani Diabaté, virtuoso músico africano, de Mali, en el corazón del África Occidental.
   El proyecto de Gold se entrelazó felizmente con el del compositor, productor y músico estadounidense Ry Cooder, quien en una semana de viaje en La Habana buscaba grabar un disco de música tradicional cubana. Todo derivó en la realización del álbum Buena Vista Social Club, del cual Cooder fue el productor y Gold el productor ejecutivo y conceptualizador de la grabación. 
   El álbum se convirtió en todo un fenómeno musical y cultural y a la fecha ha vendido más de 8 millones de copias, ganó un Grammy en 1998, además de emanar un documental que realizó Wim Wenders en 1999 y que fue nominado al Óscar.

 Prosigue Eliades Ochoa :

 — Los fundadores fueron Juan de Marcos (productor y músico), que se encargaba de  buscar a todos los artistas que iban a participar; Rubén González (pianista); Ibrahim Ferrer (cantante); Compay Segundo (músico y cantante); Ry Cooder y Eliades Ochoa...  Estaban “Guajrio” Mirabal con la trompeta (Manuel Mirabal Vásquez), Cachao (Israel López) con el bajo y Amadito Valdés en los timbales. Luego se fue sumando gente y aparecieron muchos artistas que hicieron ya sea un coro o tocaron los bongoes...
   Y reafirma contando con los dedos: “Los fundadores de Buena Vista Social Club, a quienes llamaron las cinco estrellas, fuimos: Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Ry Cooder y Eliades Ochoa... Yo puedo decir que fui el primero, de los primeros fundadores, porque estabamos esperando a los africanos, que no llegaron pero nosotros estábamos ahí. Y el dueño de la discográfica (Nick Gold) nos dijo que iba a hacer un disco con artistas cubanos y Juan de Marco se encargó de buscar a los artistas que ya mencioné.

 “Tendríamos que dar mil gracias a Buena Vista Social Club, por  la posibilidad de llevar nuestra música alrededor del mundo... 

 — ¿Tiene usted un recuerdo muy especial con Compay Segundo que nos quiera compartir?

 — Yo conocí a Compay Segundo en Santiago de Cuba. Pancho, el fundador del Cuarteto Patria me lo presentó. Y él estaba conmigo, pertenecía a la plantilla del Cuarteto Patria desde el año ’87 u ’88 hasta el año 1991 en que él regresa a La Habana y forma un trío que amenizaba en varios lugares.
   Prosigue: “Hasta que cantamos el famoso Chan-Chan, que yo saqué a la luz pública y lo llevé por primera vez a la placa en un disco; lo ensayamos y lo cantamos por primera vez en la Casa de la Trova de Santiago de Cuba. Y se vino una familia: Compay Segundo y Eliades Ochoa eran como hijo y padre. Hasta que con Buena Vista Social Club Compay pasó a ser una bandera de la música cubana en el mundo”. 

 ¿Cual es su momento inolvidable con Buena Vista Social Club? 

— Yo creo que no hay un momento inolvidable, sino todos los momentos, gracias al público que nos recibía con tanto cariño, con tanto respeto, con tanto amor. Creo que tendríamos que dar mil gracias al movimiento Buena Vista Social Club, que nos dio la posibilidad de llevar nuestra música alrededor del mundo. Y varias veces le dimos la vuelta al planeta. 
    “Y no podría decir que me gusta más Chan-Chan, El Carretero o el Cuarto de Tula. Todos estos temas que yo saqué (antes de Buenavista) a la luz pública, porque ya no se escuchaban. Y cuando hizo explosión Buena Vista Social Club, sencillamente todos aquellos números cantados por Eliades Ochoa se fueron de hit e hice cantar a todo el mundo y todo el mundo se conocía los números y cantaban con nosotros (en los conciertos)... Yo puedo decir que Buena Vista Social Club dio felicidad y alegría…

 — ¿ La música cubana le debe algo a Ry Cooder? O Ry Cooder a la música cubana?

— Ry Cooder se ajustó a lo que hacíamos nosotros. Él se adapta a nosotros, porque es posible que él no conociera la música, las tradiciones cubanas. Hay que decir que él es un artista, un guitarrista muy bueno, un super guitarrista, pero a la hora de hacer un disco con sones, boleros, guaracha, él no puede, tiene que adaptarse a nosotros. Todo lo que hizo lo realizó muy bien. Y todos quedamos como una familia. Hemos ido a su casa, hemos compartido con él después de todo aquello de Buena Vista y seguimos siendo una familia.

Ibrahim Ferrer se ganaba la vida como limpiabotas y tuvieron que limpiarle las manos con acetona para que pudiera cantar...

 —Platíqueme una anécdota con Ibrahim Ferrer.

— Te puedo decir que no quería venir a hacer la grabación de Buena Vista Social Club y que cuando Ibrahim llegó y Juan de Marco González logra convencerlo de que venga a cantar, a participar en el disco, la compañera que tenemos aquí presente, Grisel Sande Figueredo (esposa, escritora y biógrafa de Eliades) y la señora de Juan de Marco tuvieron que limpiarle las manos, porque se estaba ganando la vida como limpiabotas. Y tuvieron que limpiarle mucho con acetona las manchas que traía de tinta. 
   “Él lo dice en la película, que cuando llegó (al estudio de grabación), Eliades Ochoa lo recibió cantando cosas que él cantaba. Eso lo estaba oyendo el jefe, el dueño de la discográfica Nick Gold y nos pidió que, eso que estábamos cantando, lo ensayáramos bien porque le había gustado y quería grabarlo. Y los temas con los que recibí a Ibrahim quedaron grabados en el proyecto de Buena Vista Social Club. E Ibrahim pasó a ser, de un artista limpiabotas, a una autoridad, a todo un ejemplo dentro de la cultura cubana en el mundo”.
   “Ibrahim Ferrer llenaba los estadios —abunda Eliades—, los teatros; pasó a ser una historia. Yo creo que las personas como Ibrahim, como Compay y como Rubén González, son lo que son. Porque cuando se hable de cualquiera de ellos van a seguir siendo lo que son, porque sembraron en el pueblo y en el mundo su música, su arte, su cariño, su respeto y la gente los va a seguir admirando y recordándolos siempre. Y las personas como ellos no mueren nunca... 

— Eliades siempre está haciendo algo nuevo ¿Qué proyectos hay?

— Hay muchas cosas, mañana vamos a recibir un premio aquí en Montreal, Canadá, por los años de trabajo que hemos venido realizando con mucha seriedad, siempre pensando en el público, porque tratamos de darle mayor brillo y aunque pensemos que hemos hecho bien las cosas, el público se merece mucho más de lo que podemos hacer. 
   “Y hace poco hice un tema que anda por varios millones de vistas, con Descemer Bueno (La Habana, 5 de julio 1971; cantante, compositor y productor) y que se titula Preciosa (casi 3 millones de vistas en You Tube  https://www.youtube.com/watch?v=j7KYaRoNJcE ). Una canción que la verdad no sale de la televisión y de la radio de Cuba, la gente la pide y es algo increíble por la belleza que tiene.

“Sé que en Cuba ha habido cambios y que vendrán más. Eso está en manos de los dirigentes cubanos...

 — ¿Cual es su sentimiento sobre los últimos cambios en la vida social y política de Cuba?

 — No hablo mucho de política y no me gusta, hablando en plata, pero sé que en Cuba ha habido cambios y que vendrán más cambios. Eso está en manos de los dirigentes cubanos, pero Eliades Ochoa no habla de ese tipo de cosas porque yo me dedico a la música, yo soy músico, artista, yo no soy político y no me gusta hablar de eso. Yo a la música y el político a la política. Y entonces prefiero que usted me pregunte si conocí a Matamoros…

  ¿Usted conoció a Miguel Matamoros?

 — Sí, lo conocí, muchos años lo veía y lo veía, ya de último cuando estaba un poco enfermo, allá en el Tívoli en Santiago de Cuba. Lo visité en su casa dos o tres veces, hablamos muy poco pero lo conocí. Y a muchos otros como Ñico Saquito... Me gusta hablar mucho de  los artistas con los que he trabajado, de los que en realidad tienen bien puesto ese nombre: maestros.
   Miguel Matamoros (Santiago de Cuba, 8 de mayo, 1894 – 15 de abril, 1971) fue un legendario cantante, músico y compositor, autor de temas como Lágrimas Negras, Son de la Loma y La Pelusa entre muchísimos más. Creador del épico Trío Matamoros. 

  ¿Aún así, usted qué futuro le avisora a Cuba?

 — Eso lo saben los que manejan la política en Cuba. Yo podría decirle qué futuro podría tener el Cuarteto Patria (…) Pero decirle ahora qué rumbo va a coger la política de Cuba, yo no puedo... Porque además no lo sé.  Palabras que no me gusta saber, no me gusta contestarlas.

 Pero en una de sus canciones, El Yerberito, con Manú Dibango, usted dice “Y cuando Castro la oiga, qué vamos a hacer”. (www.youtube.com/watch?v=kWXgynxpeD8) ¿Usted la llevaba muy bien con Fidel Castro?

 Eliades carraspea antes de contestar.
—Ese Castro que menciono en ese disco es el dueño de la discográfica en la que yo hice el tema con Manú Dibango. Ese no es el presidente cubano. Su nombre es Gilbert Castro. El dueño de la disquera para quien estábamos haciendo el disco. (Álbum Cubáfrica. Cuarteto Patria con Manú Dibango, 1998). (Manú Dibango, 12 de diciembre, 1933, Douala, Camerún, es un saxofonista, pianista, vibrafonista, director de orquesta, autor, compositor y cantante).

— ¿Pero no es, como nosotros le llamamos en México, que su comentario llevaba cierta jiribilla, cierto mensaje, con doble intención?

— No, no me dedico a eso, no me interesa...

La nueva música cubana, los jóvenes: Hay que mantener la música nuestra…

 – La nueva música cubana, los jóvenes, ¿qué consejo les da? 

— Lo primero que hay que hacer y es algo que están haciendo muchas agrupaciones en Cuba, es mantener la música nuestra... Y por eso hay que hablar siempre de Buena Vista Social Club. Les preguntan si se saben el Chan-Chan y se lo saben; si se saben el Cuarto de Tula y se lo saben; Píntate los labios María, se lo saben; El Carretero, se lo saben... A la luna yo me voy y Quien fue primero si la gallina o el huevo. Todos se los saben porque fueron temas a los que volví a dar vida con Buena Vista Social Club y como en el mundo se conocen esos temas, cuando vienen los visitantes a Cuba preguntan por esas canciones. Esos temas los canta todo el mundo.

 – ¿Como lo ha recibido Montréal?

 — Aquí reciben a uno como siempre, con cariño, a veces con mucho frío, pero el calor humano se hace cargo de que te sientas bien y de que no sientas el frío que hace afuera. Yo he venido cinco veces o algo así y siempre me he llevado el mismísimo recuerdo y el mismísimo cariño... Aquí el que viene la pasa bien (…) Esos son los cosas bonitas que me gusta llevarme cuando hago una gira por algún lugar, esos son los premios grandes que yo recibo: el cariño, el respeto, la admiración y el calor humano del público. Eso es lo más lindo que pueda haber...