OPINIÓN


Dos festejos de herencias, la hispana y la latinoamericana, ¿factores de cohesión o de desunión en nuestra comunidad?

Por Francisco Ortiz Velázquez
Crónica Norte
MONTREAL.— Hace unos días una emoción me hizo saltar de la cama: por fin estamos en octubre. El mes de la hispanidad. Un término más bien utilizado por la “raza de bronce” allá abajo, en Estados Unidos. Acá, en tierras canadienses es pomposamente llamado —desde ahora— el Mes de la Herencia Hispana. O bien: el Mes de la Herencia Latinoamericana, depende al grupo o facción de latinoamericanos a la que usted pertenezca o con la que más se acomode. Porque esto de la unión parece más bien desunión.

   Le explico: Se festeja octubre en Quebec y aparentemente en todo Canadá, el aporte latino en esta región. Este festejo es promovido por dos grupos o, más bien, dos movimientos aparentemente antagónicos: Heritage Hispanique Québec, HHQ y la Mesa de Concertación Heritage Latino-americaine Québec, si usted lo quiere todavía más rimbombante, dicho en francés. 

Infografía Crónica Norte/Latitud 45

 

Como dijera mi madre: Aquí sólo hay de dos sopas. Una es el caldo gordo que logró cocinar por decreto de ley ante la Asamblea Nacional de Quebec, el reconocimiento a octubre como el ya mencionado mes de la Herencia Hispana. Dejemos el nombre de este organismo en HHQ. 

   Y la otra sopa es la llamada “Mesa de Concertación Latinoamericana”, que concertó junto con la también “H” alcaldía de Montreal, el reconocimiento de la ciudad para presentar en este mismo mes, la tan llevada y traída “Herencia”, solo que, aquí, no la “Hispana” sino la “Latinoamericana”.

LA GRAN HAZAÑA

Uno, HHQ, logró la hazaña de que el decreto de ley 1094 haya por fin reconocido en Quebec a una minoría invisible, como la hispanoamericana, ya que ni siquiera alcanza la visibilidad de otras comunidades, como la afrocanadiense, la china o la árabe.

   En efecto: para decirlo en términos de la valoración quebequénse y canadiense de la multiculturalidad, concepto que tanto esgrimen los políticos y los candidatos en épocas de elecciones como la que estamos viviendo aquí: la comunidad latinoamericana de raíz hispana no somos en este país más que una congregación de unos cuantos cientos de miles de inmigrantes que no llegan a la visibilidad. Somos pues, invisibles. Apenas unos poco más de 700 mil en todo Canadá.

   Y como era de suponerse, había que hacer algo. Un interés que de pronto se transformó en un ramillete de proyectos, ideas, personajes, organismos e intereses por dar a conocer y valorar lo hispano y lo latinoamericano en este país.

   HHQ logró ciertamente lo que algunos intentaron en el pasado sin éxito y que los grupos de la Mesa de Concertación y la alcaldía no hicieron en su momento: que se decretara por ley todo este movimiento, un acierto y una serie de acciones cuyo mérito, además de la directora de HHQ, Alexandra Regalado —de origen dominicano— y sus colaboradores, se merecen más dos personajes de los que ahora nadie habla y que “por conflicto de intereses” se desligaron de esa agrupación, pero que hicieron más, aunque hoy no disfrutan de las mieles de lo que lograron: la mexicana Gabriela Casas y el chileno Luis Zúñiga, con acento y sin acento.

OFRECIMIENTO A LA ALCALDÍA DE MONTREAL

Zúñiga —con acento— es autor del libro precisamente titulado “Ton Accent. Luis” (Tu Acento, Luis), que alude a la diferenciación, discriminación y hasta persecución que existe entre los quebequenses, al relegar no solo a aquel inmigrante que no habla francés, sino a aquel que no “prenuncia” el “francés-quebecoa” —francais-quebecois— en esta provincia y hasta a quien no lo habla con el acento correcto.

   El primero, HHQ, tuvo el acierto de adelantarse a todos y de ir a ofrecer este proyecto a la alcaldía de Montreal, actualmente bajo la dirección de Valérie Plante, instancia de gobierno que olímpicamente bateó a los integrantes de esta agrupación hasta más allá del jardín central.

   Ellos —los de HHQ— entonces tomaron su proyecto bajo el brazo y se retiraron de la alcaldía. Pero fueron más allá: recibieron el apoyo de la entonces diputada Carole Poirier, quien presentó la iniciativa a la Asamblea Nacional de Quebec y el 6 de diciembre de 2017 esa idea se transformó en el decreto de ley 1094, cuyo objetivo es “lograr que la comunidad hispana sea reconocida en su justo valor en Quebec”, según dijo en su momento la ex legisladora.

Ex-diputada Carole Poirier /  Foto: Rubichelo Monde/Archivo Crónica Norte

 

Un proyecto de ley votado por unanimidad, que incluso ya fue llevado al Parlamento de Ottawa por el grupo HHQ para que se reconozca a octubre como Mes de la Herencia Hispana en todo Canadá, lo cual, según Alexandra Regalado, ya se logró.

   Pero la aludida alcaldía y otros personajes y grupos no podrían quedarse sentados ante tal éxito. Personajes que llegaron hace muchísimos años a Canadá y que desde hace tiempo “luchan incansablemente en bien de la comunidad latinoamericana y de los recién llegados”, según lo dicen los eslóganes de sus organismos. Y enseguida crearon la dichosa Mesa de Concertación, que se reunió de inmediato en la alcaldía de Montreal desde principios de año, “para unir a todos” en torno a un proyecto similar: festejar la Herencia Latinoamericana en esta ciudad.

MUY BIEN ACOMODADOS

En este morral caben muy bien acomodados: Magda Popeanu y Alain Vaillancourt, concejales de distrito de la ciudad de Montreal; Ángela Sierra, direcrtora de LatinArte y de Casa de Las Américas; Ana Gloria Blanch, actriz, directora de teatro y responsable de Casa CAFI (Centro de Ayuda a Familias Inmigrantes); María Longo, corredora inmobiliaria, Victor Armony, sociólogo, migrantólogo, profesor, escritor, investigador, director de LIELA, Laboratorio Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Quebec en Montreal, UQAM y del Observatorio de las Américas de la misma universidad; Cecilia Escamilla, directora de Casa CAFLA (Centro de Ayuda a Familias Latinoamericanas) y Héctor Giraldo, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Latinoamericano de Quebec. Entre otros más.

   Y con mayor experiencia en las negociaciones que los pequeños imberbes de HHQ, aquellos viejos zorros de colmillo bien retorcido, lograron y hasta este momento con creces, realizar un movimiento mayúsculo para celebrar el Mes de la Herencia Latinoamericana con mucho ruido, eventos y el respaldo de la alcaldía de Montreal y de más de 12 cónsules de países de América Latina, cuya presentación se llevó a cabo el pasado 1 de octubre, mientras que HHQ ha permanecido a la expectativa y sin responder a las expectativas que se tenían respecto al tan llevado y traído Mes de la Herencia Hispana.

Ceremonia de Herencia Latinoamericana en Beaux Arts / Foto: Marcel Rivera Paniza / https://www.facebook.com/MTL.ValeriePlante 

 

   Porque como dijo el gran filósofo Jagger —parafraseando al celebérrimo Dr. House: “You Can’t Always Get What You Want  / No siempre obtienes lo que deseas”. 

   Sin embargo, con tantos organismos, mesa de concertación y tanta hispanidad, lo que más bien se ha hecho es dividir más a la comunidad latinoamericana y confundir a la opinión pública y hasta a los periodistas.

   Cuestiones a ser planteadas, investigadas y acaso resueltas durante este mes: ¿Por qué tanto organismo y el repentino interés de festejar a los latinoamericanos y su herencia cultural, así como su valor como trabajadores, artistas, emprendedores y hasta políticos? ¿Por qué dos movimientos en lugar de uno? ¿Por qué una herencia hispana y otra herencia latinoamericana? ¿Qué persiguen unos y otros?

   El botín parece ser la propia comunidad latinoamericana. Aunque más bien podría ser el presupuesto federal que se otorga para celebrar a octubre como mes de la herencia de que se trate y defender y justificar los financiamientos que algunas de estas agrupaciones reciben como organismos “sin fines de lucro”. À but non lucratif...