Director: Damián Szifró

Argentina, España, 2014

Nominada en la categoría Mejor película de habla no inglesa en la edición número 87 de los Premios Óscar.

Seleccionada para la Palma de Oro en la principal sección de competición del Festival de Cannes 2014.

Reparto: Darío Grandinetti, Rita Cortese, Julieta Zylberberg, Leonardo Sbaraglia, Ricardo Darín, Oscar Martínez y Érica Rivas. 

 Reseña fílmica  por Joaquín Alba http://luzfilmica.wordpress.com/

 Relatos Salvajes es, sencillamente la alegoría de la venganza. Seguramente ha escuchado usted hablar de la “inteligencia emocional” apreciable lector.

   Relatos Salvajes me hizo recordar la diversión que me producía este nuevo enfoque hacia el comportamiento de las personas ya que coincido con la opinión intrínseca de la película de que la inteligencia emocional resulta ser únicamente una invitación a auto represión, a la sumisión y a aceptar pasivamente cualquier cosa que nos saque de las casillas.

   Las seis historias contadas en el film nos llevan más allá del borde de la cordura… nos llevan simplemente a perderla… y mejor aún, a entender por qué la perdemos con toda la justificación que siempre quisimos en nuestros momentos coléricos y por si esto fuera poco,  nos lleva al magnífico alivio con nosotros mismos al ser como somos y al descargar toda la barbarie que llevamos escondida dentro, después tantos años de supuesta evolución. Nos muestra también la cinta el efecto de este salvajismo contenido como causa real de tener sociedades hipócritas y reprimidas en todas las latitudes del planeta.

   ¿Qué sentimiento más humano que la rabia? Pero… ¿y si la sublimamos? ¿Qué tenemos?.... simplemente… la venganza pura y encarnizada y tomada a puños de los profundo de nuestras entrañas, la propuesta fílmica es… no más conformidades, no más el consejo de Cristo de poner la otra mejilla.

   Las situaciones, los personajes, los motivos y las intensidades se muestran crudos pero finalmente sabios al proporcionar al ser humano mezquino e iracundo que todos somos la paz del espíritu por el inigualable medio que sólo la venganza puede dar… así visceral, rabiosa y por lo tanto proveedora del enorme clímax que sólo la saciedad de la sed de venganza puede producir.

   La cinta navega en altibajos por sus seis episodios unidos por este hilo de sangre constante en cada una de las historias llevándolas a situaciones límite y quizás hasta más allá como en el caso de “El más fuerte” donde la paradoja final de la creencia de un crimen pasional da el toque de humor negro a una disputa sangrienta.

   El sentido del más puro desquite, de devolver cada golpe aún más fuerte y dañino corre en las líneas narrativas de los cuentos como en el caso de “Ratas” donde el cultivo del odio a lo largo del tiempo y a fuego lento asegura una buena cosecha.

   Casos menos consistentes como en “La propuesta” y “Hasta que la muerte nos separe”, la primera nos hunde en el mar de corrupción, podredumbre y sobreprotección de las clases privilegiadas sobre la dignidad humana mientras que la segunda cae en la constante ridícula del amor sobre todas las cosas, eso sí, bien amortiguada sobre la premisa de la posibilidad del regreso del amor únicamente saciada la venganza, el desquite como la curación que dejarla en carne viva el corazón para que pueda volver a amar, eso sí… en su expresión más humana y sincera… la lujuria.

   La formula de historias impactantes que giran sobre una línea narrativa constante ha funcionado ya durante décadas por lo que la cinta no tiene una propuesta narrativa como tal apoyándose únicamente en la línea argumental fincada en la capacidad de barbarie de los sentimientos humanos lo que rescata el filme. Las actuaciones disparejas son tal vez entendibles cuando el reto de llevar a tantos actores a momentos expresivos extremos de la cordura es necesario en momentos distintos, la síntesis de la comedia negra con tintes más humanos y salvajes que inhumanos e hipócritas dejan una reflexión interesante en el espectador.