A Girl Walks Home Alone at Night

 

 Dirección: Ana Lily Amirpour
País: Estados Unidos.
Año: 2014.
Duración: 101 min.
Género: Drama, romance.
Actuaciones: Sheila Vand, Arash Marandi , Marshall Manesh
Guion: Ana Lily Amirpour

 Reseña fílmica  por Joaquín Alba http://luzfilmica.wordpress.com/ 

 Dos cinematografías han marcado la evolución del cine, su concepto y su alcance verdaderamente artístico en los últimos años: la coreana y la iraní. Alguna vez mencioné en reseñas pasadas la época de esplendor del cine de Irán de finales de los años 90 y sus grandes directores como Miri y Majidi.

   La evolución natural de este mismo cine, sus realizadores  y sus obras ha podido conservar en ciertos casos niveles de calidad muy parecidos a los de aquella época dorada y, en otros casos,  aligerarse y remitirse a las tendencias visuales actualmente en ebullición.

   Una chica regresa sola a casa de noche, producción hecha en Estados Unidos de la joven directora iraní Ana Lily Amirpour es un claro ejemplo de seguimiento  a dichas tendencias y corrientes fílmicas de nueva generación.

  Una chica deambula por altas horas de la noche en Bad City, lugar sombrío, sórdido y solitario que nos recuerda a ciudades míticas escritas en comics clásicos norteamericanos pero con una mirada que nos remite a un Teherán moderno el cual sufre de las todas las plagas contemporáneas, inseguridad, prostitución, mafia y drogas. En esta callada podredumbre nocturna una figura oscura se traslada por la soledad de la noche de un lado a otro presenciando calladamente  la putrefacción de cada uno de los personajes pero también alimentándose de ellos.

   La cinta se realiza en un bello y turbio blanco y negro que nos recuerda cintas de comic negro al estilo de Sin City, ó hay quienes verían una influencia radical con la estética de David Lync, así como el complemento de estar hablada totalmente en farsi, nos sitúa en esa ambivalencia entre la concepción occidental de decadencia y su enfoque del medio oriente.

   ¿Qué se han olvidado las criticas sociales de los pueblos musulmanes? Para nada, las desigualdades sociales y la opresión hacia la mujer siguen como constante crítica dentro de Bad City, el mismo personaje de la chica resulta como el ángel vengador que emancipará toda las injusticias de ley y de sociedad que padecen las mujeres de medio oriente, la pobreza y la explotación se muestran en familias donde el padre anciano resulta ser un drogadicto que explota a su hijo para mantener su vicio y la ciudad por si misma resulta un lugar de vorágine industrial y petrolera que sólo ha logrado miseria y degradación social.

   La historia funciona, el guión funciona, así ligeramente dicho, la cinta está bien filmada con secuencias extendidas que pueden resultar hipnóticas con un ritmo que nos hace sentir que estamos pasando las hojas de la historieta noir en nuestras manos cuando tenemos un walkman que nos hace escuchar un soundtrack occidental totalmente ochentero.

  La figura vampírica resulta vanguardista en su propia concepción recordándonos imágenes de la mujer musulmana y sus atavíos clásicos que combinados con sus secuencias de recorrido en patineta a la mitad de la noche le dan una imagen de personaje de comic oscuro y  de figura entrañable como la de Persepolis del   2007, jugando también un papel vengador ya que la chica se alimenta de los seres de la noche al mismo tiempo haciendo justicia, brindando esperanza o destruyendo sádicamente a los más asquerosos de ellos.

   ¿Es ella un vampiro ordinario? Una chupasangre cualquiera ¿O es un héroe oscuro atípico al estilo Batman? ¿Es la victima que sufre por su condición de muerta viva como se nos presenta al vampiro en muchas otras sagas? ¿O es un cruel monstruo que sigue disfrutando haciendo temblar niños y desangrando adictos en la noche? así de ambiguo y así de profundo es el personaje que juzga y ajusticia a personajes icónicos como la prostituta que se odia a sí misma y al traficante siempre cruel, pero que también pretende purificar a personajes propositivos como el niño nocturno y aparentemente inocente y al anciano yonky que es la desventura del protagónico hijo.

  Dentro de esta cloaca social existen seres no tan malos o cuando menos igual de solos y perdidos que la misma chica, es así como aparece un personaje que hace remembranza a los ídolos de rock & roll de los 50 o a actores de cine del tipo “rebelde sin causa” y que terminará siendo compañía sellada para esta chica y su vida vacía; otro ser solitario roba cámara en la cinta, un gato que va dando tumbos por la vida de los seres podridos de la ciudad se nos presenta como significante de la esperanza, la esperanza de sobrevivir y la esperanza de unión que buscan los tres personajes. La escena final habla por sí misma, sin diálogos, sin hipocresías… los tres, la vampira, el rebelde y el gato… encerrados en el maravilloso auto clásico, en la oscura noche a orillas de un camino que no saben a donde los llevará pero que ya los puso allí… juntos y aceptándose más allá de lo que cada uno es en realidad.

 Es por A Girl Walks Home Alone at Night que el cine es mejor que la vida…