México, España, 2015
Director: Arturo Ripstein
Guión: Paz Alicia Garciadiego
Protagonistas: Alberto Estrella, Silvia Pasquel, Arcelia Ramírez Patricia Reyes Espíndola, Nora Velázquez. 

 Reseña fílmica  por Joaquín Alba  *  http://luzfilmica.wordpress.com

Para el espectador de a pie le resulta siempre difícil de asimilar y entender en su plenitud el fenómeno de la lucha libre mexicana, nada hay igual, nada similar, ni nada más alejado como el intento de imitación que hace el wrestling norteamericano.

   El contexto, el ambiente, la audiencia y los lugares donde se lleva a cabo la lucha libre en México nos dan sin lugar a duda la imagen de la fiesta popular tal como es, aún más acentuada en las urbes del país y el mejor ejemplo la capital.

   En este mundo o submundo de la lucha libre capitalina se comete el doble y oscuro homicidio de los luchadores gemelos enanos La Parquita y Espectrito Jr.; ¿en dónde? Nada menos que en el área de La Soledad como efigie del barrio la Merced de México DF, lugar mítico, bravo, difícil que a los capitalinos nos remite dos grandes recuerdos: vegetales y prostitutas.

   Este hecho real, perpetrado en el año de 2009 da al consagrado realizador mexicano nacionalizado español Arturo Ripstein el material de historia underground que en muchos casos ha logrado llevar a la pantalla exitosamente pero que ahora fracasa en su intento de presentarnos la dualidad de un mundo sórdido pero a la vez humano, el crimen por sí mismo oscuro y arrabalero perpetrado por dos prostitutas conocidas después como parte de la banda de “las goteras” por utilizar gotas para las ojos para drogar y después robar a sus clients, se acentúa cuando a estas se les pasa la mano dándoles dosis adultas a los cuerpos de los enanos de la mitad de dimensiones que los convencionales. La nota roja mexicana explotó el asesinato durante varias semanas y terminó convirtiéndolo en un clásico de las historias negras de la capital mexicana.

   La admiración que sentí por Risptein hace algunos años ha caído proporcionalmente a la forma en que ha desarrollado actualmente sus obras fílmicas, si bien sus grandes obras como “Mentiras Piadosas” y “Principio y Fin” marcaron un periodo de esplendor en el sentido creativo y conceptual del autor, sus últimas realizaciones han representado descalabro tras descalabro.

   El intento de sordidez y de plasmar un bajo mundo justificado por la humanidad de sus personajes se queda en eso… en un intento que no logra trasmitir la forma en que los personajes asimilan su infortunio, la crudeza de la forma de vida de las prostitutas de uno de los barrios más bajos del país no transmite en ningún momento esa rudeza al espectador ni la vida triste y de penurias que los luchadores enanos llevan en su intento de figurar en el deporte espectáculo llega a sentirse con el dramatismo necesario. ¿Expresión minimalista diría Risptein?... su cuadro de actores de cabecera juegan de nuevo los roles que han plasmado presencia en ya varios de sus últimos filmes y parece en algún momento que fueran los mismo personajes de esas películas anteriores utilizando la misma caracterización, vestuario, ambientación y hasta el mismo tono en la pronunciación de los diálogos de Paz Alicia Garciadiego que se nota que tanto director como guionista exigen al actor usar como acento sonoro y arrabalero de los personajes marginales que intentan retratar; ese tono al hablar, falso, tratando de llenar de cansancio la existencia de cualquiera de los personajes y fallando siempre en el intento.

   ¿Filmada en blanco y negro?... ¿Para acercarse al film noir? ni siquiera eso funciona, esos intentos buñueleanos de monocromizar la miseria latinoamericana resultan anacrónicos y pretensiosos y como es costumbre en Ripstein no faltan una serie de personajes innecesarios y de relleno que no aportan nada a la obra pero que es evidente que han pedido la oportunidad de participar en una obra de Arturo.

   La miseria del centro capitalino, la sordidez del ser humano, la injusticia en nombre del hambre y el arrabal de los bajos mundos del planeta merecen más que esto, merecen más que una película simple y que al final trata justificarlos, merece que entendamos que existen para causar la misma repulsión que la sociedad en general les causa a ellos, a los marginados, a todos ellos…  que todos nosotros en algún momento… podemos llegar a ser.

   El cine es mejor que la vida…