* El 25 de noviembre de 1956, el líder partió de Tuxpan,
México, 
para hacer la revolución. El viernes 25 de noviembre
de 2016 el Comandante zarpó otra vez, a otro mundo.

Por Rubichelo Monde

Odiado por muchos y amado por muchos tantos más, El 25 de noviembre de 2016 falleció el comandante en jefe de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz, a la edad de 90 años. Metafóricamente hablando, volvió a embarcarse en el yate Granma para llevar su revolución a otro mundo. Exactamente 60 años después.  Ese viernes Fidel cerró un ciclo que inició el 25 de noviembre de 1956. En la madrugada de ese día, el líder revolucionario y un grupo de rebeldes salieron sigilosos del puerto de Tuxpan, México, a bordo del yate Granma. Su destino: la isla de Cuba, la revolución y la historia.

   Hoy la Casa de la Amistad en Tuxpan, Veracruz, está de luto, así como lo están muchos hombres y mujeres de tres generaciones, no sólo de Latinoamérica, sino de todo el mundo. La Casa de la Amistad fue la última morada de Fidel en México antes de salir a derrocar a Fulgencio Batista. Hoy es un museo que refrenda los lazos de amistad entre México y Cuba. Seguramente en  Miami, Florida, están de fiesta, pero en esta Casa-Museo, este pedacito de Cuba en México, se llora al comandante.

   Dicen algunos cronistas que la revolución cubana inició en un pequeño establecimiento de la ciudad de México: El Café La Habana, ubicado en la calle de Bucareli. Algunos escritores juran que ahí se reunía Fidel con Ernesto El Che Guevara. Ahí lo planearían todo. Tiempo después zarparían de Tuxpan con el yate lleno de ilusiones y municiones.

   Seguro que ahora estos dos lugares en México, el Café y la Casa-Museo, serán puntos de peregrinación para soñadores. Pensaba escribir futuros revolucionarios, pero creo que es mejor decir soñadores. O soñadores revolucionarios.

   Si Castro fue bueno o fue malo, no nos toca a nosotros decirlo. Lo cierto es que inspiró a muchos jóvenes de Latinoamérica de generaciones pasadas. Jóvenes que leyeron sobre él, pero jamás pisaron la isla para ver los resultados de la revolución. Algunos dirán que buenos resultados otros dirán que malos resultados. No obstante desde aquí le deseamos buen viaje al comandante Fidel, buen viaje en su ahora yate imaginario Granma.