Por Rubichelo Monde y Mauro Huerta

MONTREAL.- “Hemos visto mujeres violadas y despedazadas; hemos sufrido la desaparición de nuestros muchachos,  muchas atrocidades. Ahora quiero preguntarle a todo el mundo ¡qué más esperamos!  Para defender a nuestra gente”, pregunta Nestora Salgado, durante una vigilia por las mujeres asesinadas afuera del consulado mexicano en Montreal.

   Al hablar, a la comandanta Nestora se le hace un nudo en la garganta y se le humedecen los ojos del coraje de contar las atrocidades que vive su comunidad de Olinalá, Guerrero, donde encabezó la policía comunitaria. Sencilla como es, platicó con Latitud 45 en su paso por Montreal como parte de su gira por  Canadá y Estados Unidos para unir esfuerzos y coordinar trabajos con organizaciones sociales y defensores de derechos humanos de ambos países.

   La activista mexicana, quien también cuenta con la ciudadanía estadounidense, pasó 2 años y siete meses encarcelada en México acusada de secuestro. En marzo pasado fue declarada inocente y liberada. Sin embargo, el gobierno mexicano ha apelado al auto de libertad e intenta llevar de regreso a la cárcel a Nestora. El proceso sigue. Ella recobra fuerzas y con nuevos abogados continua su defensa.

   Sabedora de la corrupción que impera en el sistema de justicia mexicano, Nestora sabe que, a pesar de tener todas las pruebas de su inocencia, las apelaciones pueden dar un giro en su contra, pero “¿sabes qué?, reflexiona,  después de todo lo que me han hecho, ya no tengo miedo. Y quiero decir que ya ni siquiera le tengo miedo a la cárcel ¡ya no! Ahora ya no tienen con qué asustarme, a mí, ya se me acabó el miedo. Yo ya abrí la boca y la voy a seguir abriendo y no hay nada que me intimide a mí, ya no”.

   Por lo pronto a Nestora le interesa crear conciencia. “Quiero recorrer el mundo tenemos que despertar a la gente. Ya tenemos que ser muchos los que tenemos que gritar ¡Basta! Que ya estamos hasta la madre de lo que está haciendo el gobierno mexicano con nosotros y creo que es un camino duro, es un trabajo muy fuerte, pero  tengo todo el coraje; todo lo que he visto me ha dado coraje, me ha dado soporte para seguir adelante  y salir a la calle y decirles: ¡qué esperan más! Qué más esperan. Hemos visto que violan a las mujeres delante del marido, que violan a las hijas delante de los padres, hemos visto que están despedazadas las mujeres, los muchachos desaparecidos, todo tipo de atrocidades hemos estado viendo. Qué más esperamos. Quiero preguntarle al mundo, quiero preguntar a los hombres, a las mujeres que parieron un hijo, que les dolió, que saben lo que es el dolor  ¡qué más esperamos! Para que juntos salgamos a defender a nuestro México y a nuestra gente”.