El origen y el sentido del Día Internacional. Vivir en igualdad es realmente posible.

Por Gabriela Casas

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación
por la Universidad Autónoma Metropolitana de la ciudad
de México; profesora en línea de la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Atónoma
de México y productorade radio, TV y medios
on line. Vive en Montreal.

Crónica Norte Artículos Especiales / Latitud45
MONTREAL (7 marzo 2019).— No por favor, no me felicites por ser mujer; yo no hice nada para serlo y mucho menos lo elegí. Claro que me gusta ser mujer; no podría ser de otra forma porque, obvio, yo no sé lo que es ser hombre.
   Y es que pareciera que año con año  la popularidad del Día de la Mujer creciera, sobre todo en redes sociales,  inundando de halagos a la feminidad “bonita y delicada” que a algunas nos hace ruido.  “Felicidades a lo más bello de la humanidad”, “Gracias por ser madre, esposa y hermana” “Sin ustedes la vida no existiría”; nos envían flores, nos dan bombones que se agradecen siempre,  pero que a veces produce una ligera cortina de humo que esconde el sentido para lo que fue creado tal día internacional. 
   Este 8 de marzo mejor conmemoremos la reivindicación de la lucha femenina hacia la verdadera equidad de género. Fue la lucha y no la belleza lo que originó que en 1975 cuando la ONU oficializará esta fecha Día Internacional de la Mujer en reconocimiento esa lucha de reivindicación que tiene sus orígenes mucho antes.

Una génesis sangrienta: 120 mujeres muertas

La fecha no es arbitraria, se remonta al 8 de marzo de 1857 cuando un grupo de mujeres trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York se manifestaron contra los bajos salarios, el equivalente a menos de la mitad de lo que ganaba un hombre que desempeñaba la misma tarea. Aquel acto terminó con 120 mujeres muertas. Tuvieron que pasar casi 70 años, después de los primeros movimientos que pedían que la mujer fuera considerada como algo más que hijas, esposas o madres.
   La lucha femenina lleva pues más de un siglo, conmemoremos la valentía de quienes han luchado, reconozcamos los avances pero también identifiquemos  los pendientes y, principalmente, involucrémonos desde nuestro cotidiano en aportar como individuos y desde la posición de madres, hermanas, amigas contribuir en la formación y educación hacia la equidad y respeto a los derechos de la mujer desde la convivencia y no desde el enfrentamiento.
   Cada año la ONU propone un tema para reflexionar en esta fecha y para este 2019 es: “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”, tema que se antoja amplio, ambicioso pero también posible y sobre el que se está discutiendo durante este mes de marzo en universidades, asociaciones, organismos.
   El grupo de trabajo que propone el tema desde la ONU plantea que la igualdad de género en el mundo debe tener base también en innovaciones sociales que funcionen de forma igual para hombres y mujeres, desde la planificación urbana que promueva la seguridad pasando por plataformas de aprendizaje electrónico que promuevan el acceso de las mujeres a la educación en el mundo.  Tecnología diseñada por y para mujeres que impulse la carrera por la igualdad de género que se ha planteado hacia el 2030. 

Eduquemos en el respeto a los derechos de las mujeres

El tema propuesto para la reflexión dará por resultado, sin duda, interesantes materiales, conferencias y postulados a nivel mundial. Mientras tanto, vale reflexionarlo desde nuestro cotidiano y proponer la transformación también en él. Desde cada oficina, cocina, grupo de mamás, desde la familia, desde el grupo de amigos, desde la enseñanza y el aprendizaje en las aulas, eduquemos en el respeto a los derechos de las mujeres.
   Que sea pues un día para reflexionar sobre la situación de las mujeres en el mundo. Es un día para recordar a aquellas obreras, librepensadoras, artistas que han peleado por esa igualdad de derechos, reflexionemos todas y todos  que a más de 100 años de inicio de esa lucha faltan poner fin a la discriminación, erradicar conductas machistas, hacer realidad la igualdad salarial, poder elegir libremente sobre cualquier tema que concierna a la mujer, eliminar todas las formas de violencia.
   Conmemoremos juntas y juntos que el camino andado: recuerda que respetar las diferencias y vivir en igualdad es realmente posible.