* Es el primer recinto de exhibición histórica, de género, en México

 

Por Eva Leticia Brito Benítez

Investigadora del Instituto Nacional
de Antropología e Historia
(Centro INAH Estado de México).


Crónica Norte Artículos Especiales / Latitud45
CIUDAD DE MÉXICO (CPN News/ 8 de marzo 2019).— El 8 de marzo de 2011, Día Internacional de la Mujer, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) abrió al público las puertas del Museo de la Mujer. Fue el primero de este tipo en el país y el tercero en América Latina, después de recintos similares fundados en Argentina en 2006 y en Costa Rica en 2010. 
   Su objetivo “es hacer una revisión de la historia de México con enfoque de género, desde la época prehispánica hasta el tiempo presente, con la finalidad de hacer visible el quehacer histórico de las mujeres y su contribución en la construcción de la nación” (Galeana, 2012: 34).
   El museo se encuentra en el número 17 de la calle Bolivia, en el Centro Histórico de la ciudad de México, en una casona de dos pisos del siglo XIX que fue sede de la primera Imprenta Universitaria fundada en 1937. En este inmueble se acondicionaron nueve salas (cuatro en la planta baja y cinco en la superior), ocho de ellas basadas en periodos y procesos sociales por los que ha pasado México y una más que funciona como una pequeña biblioteca.
   A la entrada del museo un pequeño espacio se destina a exposiciones temporales y venta de libros. En la mayoría de las salas se presentan videos explicativos, se muestran fotografías y recreaciones de mujeres destacadas, aunado a guías (mujeres) que a lo largo del museo dan indicaciones para facilitar el recorrido.
   Actualmente la directora del museo es Patricia Galeana, licenciada y maestra en Historia, y doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Es autora de múltiples libros y artículos, estableció la clase de “Historia de las mujeres en México” en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad, fue Secretaria Ejecutiva de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, es presidenta fundadora de la Federación Mexicana de Universitarias A.C., e integrante de la Mesa Directiva de la Asociación Internacional de Museos de la Mujer (IAWM) con sede en Merano, Italia.
   Cabe destacar que en el campo de las comunicaciones es fundadora y coordinadora del programa de radio Mujeres a la Tribuna del Instituto Mexicano de la Radio (IMER). 

 Equidad: principio universal de armonía

La primera sala del museo lleva este título que engloba un concepto profundo, para entenderlo primero hay que establecer la distinción entre sexo y género. Sexo es el conjunto de atributos biológicos propios de un hombre o una mujer y que derivan en funciones diferenciales, por ejemplo, la mujer es la única que puede parir o amamantar. Género se refiere al conjunto de particularidades culturales, como los derechos, prohibiciones, responsabilidades, jerarquías y roles sociales, que son asignados socialmente por haber nacido con un sexo determinado: masculino o femenino.
   Sin embargo, las diferencias biológicas no deben influir ni determinar la igualdad legal. A eso se refiere la equidad: a la igualdad para todas las personas independientemente de su sexo, contexto necesario para que las mujeres puedan ejercer sus derechos con respeto a su dignidad como seres humanos y con las mismas oportunidades que los hombres (Galeana, 2012: 39).
   La equidad es pues, un concepto cultural que debe manifestarse en el ámbito familiar, social, educativo, laboral, jurídico y político, que debe practicarse en la vida cotidiana, en México y el mundo, como garantía para lograr sociedades justas y armoniosas.

De la cosmovisión del México antiguo al marianismo novohispano

La segunda y tercera salas abarcan el concepto de la mujer y sus roles sociales en el periodo prehispánico y el drástico cambio que se produjo en la colonia española. La cosmovisión del México antiguo contemplaba la dualidad como elemento necesario para garantizar la armonía del Universo, por ejemplo, día y noche, calor y frío, salud y enfermedad, mujer y hombre.
   La brusca irrupción española a finales del siglo XV, impuso patrones morales y sociales basados en la religión católica que las mujeres deberían seguir sin discusión. La Virgen María se ostentaba como ejemplo de las virtudes femeninas que deberían imitarse: castidad, humildad, obediencia, paciencia y sumisión.
   El valor de la mujer radicaba en servir y cuidar el hogar, atender y satisfacer las necesidades de su cónyuge y educar a sus hijos, renunciando a cualquier aspiración personal. En caso de no desear esta vida, su única opción era ingresar a los conventos. La prostitución representaba el extremo opuesto de la femineidad virtuosa e ideal, sin embargo y contradictoriamente, era considerada un mal necesario para el funcionamiento social.
   En esta sala se hace mención especial a Sor Juana Inés de la Cruz, quien optó por la vida religiosa para poder dedicarse a su pasión: las letras, convirtiéndose en la mujer más ilustre e influyente de su época.

Mujeres aguerridas e insurgentes

La Independencia de México no pudo lograrse sin la participación de mujeres valientes que lograron trascender en una sociedad dominada por hombres. La cuarta sala del museo habla de mujeres aguerridas e insurgentes.

Josefa Ortiz de Domínguez (1768-1829), quien avisó a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y a los Aldama que iban a ser aprehendidos, gracias a lo cual se pudo iniciar la lucha independentista el 15 de septiembre de 1810.

Leona Vicario (1789-1842), la más famosa heroína de la Independencia, compraba armas, enviaba información en clave y reclutaba combatientes para la insurgencia, planeaba estrategias de campaña, administraba los recursos y atendía heridos. Fue capturada y se negó a denunciar a sus cómplices, por lo que fue encarcelada y confiscados sus bienes. Consumada la Independencia el Congreso Mexicano la compensó con una casa en el centro de la ciudad de México, en donde vivió hasta su muerte.

Gertrudis Bocanegra (1775-1818) apoyó la causa independentista, persuadió a su esposo e hijo de unirse a las fuerzas de Hidalgo, fue capturada y se negó a obtener su libertad a cambio de delatar insurgentes, por lo que fue fusilada.

La “Güera” Rodríguez, cuyo nombre era María Ignacio Rodríguez de Velasco y Osorio Barba, apoyó la insurgencia y fue amiga de personajes como Miguel Hidalgo, Agustín de Iturbide y Simón Bolívar. Considerada una mujer de notable belleza, trascendió aún más por no vivir de acuerdo con los patrones sociales y morales de la época. El mismo Iturbide desvió el desfile del Ejército Trigarante al triunfo de la Independencia el 27 de septiembre de 1821, con el objetivo de pasar frente a la casa de la “Güera” Rodríguez para que ella pudiera admirarlo.

Libertad y educación, bases para transformarse de maestras a revolucionarias

La quinta y sexta salas del museo abordan el contexto histórico y social de la vida de las mujeres tras la consumación de la Independencia, que no tuvo cambios sustanciales, sino hasta después de la Reforma liberal a mediados del siglo XIX. En este periodo se independizó el Estado de la Iglesia y con ella las imposiciones ideológicas del colonialismo, permitiendo con ello la libertad de pensamiento.
   Fue entonces cuando se estableció la educación elemental gratuita, obligatoria y laica. Se fundó la Escuela Secundaria para Señoritas, la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres y la Normal Superior, causando una revolución cultural que poco a poco promovió el ingreso de las mujeres a la universidad.

Laureana Wright (1846-1896) fue una periodista guerrerense que luchó por los derechos de la mujer a través de sus textos. Fundó la primera revista feminista titulada Violetas del Anáhuac y el periódico Mujeres del Anáhuac. Fue la primera fémina en ingresar a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística que reunía a los intelectuales y científicos de aquellos tiempos.

Margarita Chorné y Salazar (1864-1962) estudió en el consultorio dental de su padre, presentó su examen profesional en la Escuela Nacional de Medicina y fue la primera mujer que recibió un título universitario en América Latina. Ella fue quien utilizó éter en sus intervenciones quirúrgicas por primera vez en México, pero no fue reconocida por ello.

María Asunción Sandoval fue la primera abogada mexicana. No se tienen muchos datos sobre su vida, pero se sabe que obtuvo el título en la Escuela Nacional de Jurisprudencia en el año 1898. Su tesis narró el proceso legal en el que defendió exitosamente a una mujer acusada de asesinato. Posteriormente siguió trabajando en casos de criminología, pero se vio obligada a cambiarlos por asuntos civiles, pues los prejuicios de la época no consideraban los crímenes materia de trabajo de las mujeres “decentes”.

 Año 1953: triunfo definitivo para las mujeres mexicanas

En la siguiente sala el museo da continuidad a la trayectoria de los antecedentes de la lucha feminista que llevaron a las mujeres mexicanas a ganar el derecho al voto. El 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el nuevo texto del artículo 34 constitucional que había sido modificado: 

Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúna, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vida (Galeana, 2012: 132).

   Las mujeres ganaron el derecho de votar y ser votadas en las elecciones federales, así como la ciudadanía plena. La primera mexicana en emitir su voto en elecciones federales fue la señora María Izaguirre, esposa del presidente Adolfo Ruíz Cortines, el 3 de julio de 1955.

La revolución feminista hasta nuestros días

La última sala del museo ofrece información sobre el contexto histórico nacional e internacional de la lucha feminista en el siglo XX. De los años 60 a la fecha, la pugna pacífica e irreversible por la equidad de género también detonó movimientos en favor de los derechos humanos y en contra de la discriminación de género, origen étnico, cualquier tipo de discapacidad, preferencia sexual, credo o ideología política.
   Una mujer sobresaliente en la lucha por los derechos humanos es la señora Rosario Ibarra (1927), quien tras la desaparición de su hijo Jesús Piedra en el año 1973 (acusado de pertenecer a la Liga Comunista 23 de Septiembre) se convirtió en la principal impulsora de la organización de los familiares de desaparecidos.
   También cabe destacar a la periodista Esperanza Brito (1932-2007), quien escribió en periódicos como El Universal, Novedades y la Revista Siempre. Ella manifestó en una entrevista que la lucha feminista “…no era contra los hombres, sino contra el sistema opresivo y discriminatorio que convierte a todas las mujeres en seres inferiores a todos los hombres…” (Britta, 1998).

Los feminicidios, en el recorrido temático del museo

En esta sala también se aborda la situación en las condiciones de salud, educación y violencia que viven las mujeres en México, acotando los feminicidios como uno de los más graves problemas en la actualidad.
   El Museo de la Mujer nos permite conocer la lucha feminista de las mexicanas a través de su historia, sobre las mujeres aguerridas que han desafiado las imposiciones sociales y morales para vivir sus propias aspiraciones.
   La participación del sector femenino en todos los ámbitos
económico, político, social— es determinante para el desarrollo integral del país, lo que ha quedado demostrado en el mayor desarrollo que logran otras naciones que invierten en la educación y condiciones de vida de sus mujeres. Este recorrido museístico nos hace reflexionar sobre la importancia de unir esfuerzos en la sociedad mexicana en su conjunto, a nivel de autoridades y población civil, mujeres y hombres, para poder lograr una sociedad equitativa y justa.


Bibliografía

Brito Benítez, Eva Leticia, Tríptico Mujeres Ilustres del Estado de México. Sor Juana Inés de la Cruz, Laura Méndez de Cuenca y Remedios Uribe Ezeta, Centro INAH Estado de México, Toluca, marzo de 2015. 

 Galeano, Patricia. Museo de la Mujer, UNAM, Federación Mexicana de Universitarias A.C., México, 2012.

 Museo de la Mujer: http://www.museodelamujer.org.mx

 Se conmemoran 63 años del voto de la mujer en México. En las elecciones del 3 de julio de 1955, las mujeres mexicanas acudieron por primera vez a las urnas a emitir su voto, para elegir diputados federales para la XLIII Legislatura. Periódico Excelsior, julio 2018: https://www.excelsior.com.mx/nacional/se-conmemoran-63-anos-del-voto-de-la-mujer-en-mexico/1249829