I.C. Claudia Elisa Orihuela Laguna

A lo largo del tiempo, se nos ha hecho creer que las matemáticas son sumamente difíciles o tediosas, gracias a tantos números y signos “raros” pero lo pueden ser tanto como las lecturas o el redactar un texto. Entonces, ¿dónde radica el problema para aprenderlas?

   Empecemos por ver que las matemáticas están inmersas en cualquier actividad de nuestra vida diaria, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. ¿Lo han pensado?  Te despiertas por una alarma que programas a una hora determinada. Sí, efectivamente, tiene números y se mide el tiempo. Te metes a bañar ¿y qué crees? Efectivamente, el agua caliente que sale de la regadera tuvo que pasar un periodo en la caldera del boiler para tomar la temperatura adecuada; de acuerdo con el  tiempo que te tardes esa agua durará con esta temperatura; si tardas más de lo necesario, tendrás agua fría, y bueno, independientemente del tiempo, la temperatura y sus escalas al ser una cuestión física, también va relacionada directamente con las matemáticas…

   ¿Quieres más referencias? ¿Has notado la diferencia entre un pants de algodón y un pantalón de mezclilla? Bueno, ambos son del mismo material, pero dependiendo del número de hilos que tiene el tejido, depende el grosor del mismo, la durabilidad, la rigidez, etc.

   A la hora de comer, la cantidad que debes poner de ingredientes para preparar un platillo, cuanto más o cuanto menos debes agregar dependiendo del número de comensales (porciones).

Cuando vas al mercado, en la tienda, al cobrar un sueldo, al pagar un servicio, al bailar (porque llevas un ritmo), al tocar algún instrumento (porque llevas un compás) y muchas situaciones más donde empleas de forma directa o indirecta las matemáticas, hayas o no tenido una educación escolarizada, te gusten o no.

   Ahora que sabes que las matemáticas están presentes en tu vida, ¿qué opinas?, ¿siguen siendo tan horribles, tediosas o imposibles como lo has pensado toda tu vida?

   Ese es el primer problema que tenemos que enfrentar los que enseñamos matemáticas, el segundo radica en los programas de educación y reformas educativas, ¿qué quiero decir con esto? Pues bueno, los programas y las reformas permiten ahora el uso de una calculadora desde primer grado de educación, pero ¿a qué lleva esto? En mi experiencia personal, y durante 21 años de docencia a nivel secundaria, preparatoria y universidad, puedo decir que este es aún más grave que el decir que las matemáticas son difíciles, pero ¿por qué tomo esta postura? Por el simple hecho de que he visto y constatado que al no saber hacer las operaciones, básicas a mano, tampoco saben usar las calculadoras.

   Revisemos un poco este punto de vista: cuando tú sabes hacer las operaciones a mano y usas una calculadora, al momento de obtener el resultado puedes verlo y decir: “siento que hay algo raro” y rectificas la operación dos o hasta tres veces, ¿por qué? porque aunque sea una operación grande y por ende el resultado sea grande, tienes una noción aproximada de cuál puede ser el resultado, porque nadie está exento de cometer un error al meter un signo o un punto decimal, lo cual cambiaría drásticamente el resultado de la misma.

   Por el contrario, cuando no tienes idea de cómo se realiza una operación a mano, algo tan sencillo como sumar 2 + 2, al meterlo en la calculadora, si te sale 5, podrías darlo por correcto.

   Así que tratemos de tomar las matemáticas por el lado amable y encontrar la utilidad y participación de ellas en nuestra vida, y mira que te lo dice alguien a la que jamás le han gustado las matemáticas y se aventó a estudiar una ingeniería, por que pude ver la relación que tienen en mi vida, además de que desarrollé la habilidad que tenía para manejarlas, más que el gusto, y que ahora, aunque no puedo decir que las amo, llevo una relación armónica con ellas.