Por David Odín Ben-oni

Dos cafés, uno para el doctor joven, uno para el doctor viejito… y para quien pide, que ni es doctor ni joven ni viejito, sólo agua mineral. Estrenamos servicio en la cafetería de la azotea de la Torre dos de humanidades en Ciudad Universitaria, lo cual no significa que la cafetería sea nueva, sino que el Maestro Legorreta la está haciendo de mesero para nosotros, pide por nosotros, conoce nuestros gustos. Veníamos subiendo por la escalera a esta parte del edificio el Dr. Ducell y el de la voz. Legorreta nos observa, pide los cafés y él agua mineral y nos invita a sentarnos a su mesa; comentamos Ducell y yo lo del estreno del servicio, el Maestro Legorreta insinúa sutil, pero constantemente, que le gustaría participar en el proyecto con nosotros; pero ya lo veníamos platicando: con él no, ninguno de los dos queremos…

   Apenas y lo escucho, sigo pensando que antes de venir hacia acá hubimos de comunicarnos y me has hecho vivir una mañana sublime, feliz, con la que me deseaste un excelente día, y con la que dijiste que te habrías desestrezado para todo el día… Ducell me llama la atención: ¿cómo lo ves David, crees que sirva para el Instituto de Investigaciones Filosóficas? “…mmm,  yo creo que estás mejor en históricas Legorreta, además, es tu área y la teoría de relaciones interculturales, sincretismo y  lingüísmo antroposófico no es propiamente lo tuyo…”. Pienso lo mismo, dice Ducell… volteo una vez más hacia el Ajusco, bebo un sorbo de mi café y me acuerdo en estos momentos de los candidatos nuestros, los que por tradición pagan los cafés de quienes los entrevistan… 

   ¿Qué almorzamos, pregunta el Dr. Castro al llegar? Se me antoja la barbacoa Jorge, contesto… ¿vamos?, y por ahí vamos a comprar tabaco al centro, ¿te late? ¿Vamos Enrique? Vamos los tres. De camino al centro notamos el espectacular despliegue de policías federales, o ¿debería decir anti marchas, que se han desplegado con el fin de impedir el acercamiento de la manifestación magisterial al primer cuadro de la ciudad? Como de costumbre, observo y analizo su disposición defensiva, un viejo habito aprendido, o debiera decir adquirido en el ejército israelí… que fácil sería pasarlos si la gente estuviese bien organizada y decidida, lo mismo observo en cuanto a las vallas que rodean palacio nacional…

Pero sigo pensando en ti y en lo de la noche y la mañana, de verdad que no había imaginado jamás, que sólo las palabras, leídas o pronunciadas, pudiesen llevarme a esos extremos tan placenteros como gloriosos. Un café más, y una conversación sobre interculturalidad, sincretismo, y un encargo, un texto más sobre ética de liberación… y tu imagen a la mente, tus ojos, tu boquita que de por sí, siempre me han parecido mágicos, pero en esos momentos a que nos entregamos en los últimos días con frecuencia, me los hacen parecer el triple de mágicos y memorables… sé que me sonreí, porque Jorge Castro me pregunta de qué me acordé…  “estas volando Dr.”, me comenta, te ves distraído… más bien concentrado en otros temas, pienso, ahora con una sonrisa franca que sin decir nada ha dicho todo o parte, pues ambos se ríen conmigo, no de mí, y el Dr. Viejito me palmea la espalda…

   Miramos en derredor nuestro, miles de años de evolución, ¿para esto? Llegan Kisielly y Lenin al gran hotel de la ciudad de México acompañados del abuelo, a quien le doy las gracias, se despide excusando deberes, y me los deja. ¿Qué significa policía?, pregunta Kisielly… Pobre Ojete Limitado Idiota Cooptado Imbécil y Analfabeta, contesto sin pensar y estallamos los cinco en carcajadas… y lo recuerdo, porque desde la mañana, había intentado comenzarlo, pero me fue imposible porque solo seguía pensando en la hermosa mañana que me has hecho vivir… ojalá te fuese tan especial como a mí…

   Pero cada ser como esos es un simio microcefálico mononeuronal, les digo. ¿Cómo cuáles?, pregunta Lenin… como la mayoría, dice Jorge… abundan, agrego. No puedo olvidar tu imagen, tu boquita, tu mirada, tu lengüita entre tus labios mientras te hablo a susurros, al oído, mientras hablamos de placeres y deseos… tus palabras escritas, noctambulas y diurnas… por fin me aprendí la frase que describe a los pobres mortales con que todos solemos toparnos día a día, esos que hacen hilarante la vida nuestra, esos que, a pesar de sernos incomprensibles, nos hacen comprender y saber de cierto que la estupidez existe y es un fenómeno recurrente… y te recuerdo durmiendo, tan apacible, tan hermosa, tan tú, pero descansando después de un día de conversaciones, risas, aprendizaje, placeres y desvelos… bella, relajada… como amo verte dormir y tener el privilegio de cuidar tus sueños… pero anoche no pude, me mataste, me quede a tu lado dormido.

   Pero es tu frase la que mejor los describe, simios micro cefálicos mono neuronales… ¿de verdad hemos evolucionado?, ¿todos juntos? La vieja duda filosófica entre filósofos, doctores nos dicen aun cuando también nos han dicho cosas peores, como vacas sagradas, eméritos y la élite del mundo cool… tural de la Facultad de Filosofía y hierbas de la Universidad Nacional, que tienen un dialogo autorreferente en cuanto a lo semántico, porque además de nosotros, ¿quién nos entiende? Tú, tú y los peques sí nos entienden… porque ustedes sí son hommo sapiens sapiens, y quizá hasta más…

   Abundan, de verdad abundan… pienso en todos aquellos que, aun en el contexto común que tenemos, poco o nada logran discernir de lo que nuestro entorno simboliza, representa, es, realiza y concreta; porque sólo viven día a día porque son lo suficientemente cobardes como para pegarse un tiro y acabar de una vez para siempre con sus quejas irresolutas, puesto que su cerebro no les da para más… pienso en la subjetivación acerca de su devenir mundo, como ignora a consciencia la tesis, antítesis y síntesis… como hace del modo de producción un abstracto que deja de lado que todos, todos, día a día perpetuamos y hacemos posible eso que los profanos suelen llamar sistema… cómo se quejan pero no proponen, y además de no proponer, no pueden salir de patrones cíclicos de comportamientos orgánicos al modo de producción en el que están inmersos, pero que además de ignorar, perpetúan en su diario acontecer…

Y aun cuando duele tanto como dolía hace dos semanas, la última semana, nada puede perturbarme, ya encontraremos las formas de practicar lo que hace un tiempo sabemos, pero que no hemos podido desarrollar al cien. Me sigue preocupando y ocupando mi tiempo y mente, pero me siento un tanto cuanto relajado, los pasos que siguen habrán de ser organizativos, y me recuerdo una vez más a Hubberman, hay formas que quizá, retrasen tanto el tiempo de la violencia organizada contra la violencia monopólica, ¿o debí decir monolítica? Que me siento tranquilo, sé de cierto que muchos más han de seguir cayendo antes que la sociedad en su conjunto comience a organizarse en formas tales, que le opongamos poder al poder restándole el sustento de su poder… No podemos sino organizar formas nuevas de interrelación entre medio y fuerzas, variar la correlación en nuestro favor organizándonos, haciendo entender a los activistas que lo que se necesita es militancia, no marchas, mítines, plantones y tomas; ni su historia recuerdan, ¿sin memoria histórica y cultura, como pueden presumir de la consciencia de la que a todas luces adolecen? Si cuando menos supieran cuanto ignoran… pero si cuando menos supiesen cuento ignoran, serían menos ignorantes, eso es obvio… Y eso es lo peor, que siempre caen los que no ignoran tanto… pero cuando menos me consuelo sabiendo que tampoco suelen caer los que ignoran aún menos y también saben cómo operar, como resguardarse y como no entregarse en las garras depredadoras de los explotadores… pero con sinceridad lo pienso, ¿y por qué no caen los simios micro cefálicos mono neuronales? Quizá hasta terminarían haciendo un favor a ambas partes en pugna resultante de la contraposición entre el interés particular y el interés común… pero luego me acuerdo que esa sustanciosa parte de las masas está en disputa para ambos bandos, puesto que el que la conquista es el que habrá de imponer las condiciones organizativas… y me recuerdo que cada uno de nosotros tiene a su propio idiota que disputa, tú el tuyo y yo el mío, y ambos tenemos esperanzas de verlo reformarse… y vuelvo a sonreírme… y ambos creen saber lo que en realidad no saben, ambos se vanaglorian de la ignorancia develada a preguntas que intentan camuflar sus ineptitud, y ambos desbordan arrogancia cuando critican y acusan sin voltear a verse en el espejo…

   Y me recuerdo al mío, criticando profanos, pero siendo incapaz de pronunciar dos palabras seguidas con dicción, relativizando todo, y ufanándose de ser lo que no es, y teniendo que callar ante cada concepto, categoría y significancia expresada, porque de todo sabe nada; pero eso sí, pregúntale qué es,  y no solo dirá que posee el arquetipo sublime, sino que, cual veleta, se la pasara entre el aquí y el allá sin decidirse a tomar postura y distancia, puesto que ni siquiera sabe que un mismo cuerpo no puede ocupar dos espacios a un mismo tiempo… pero eso sí, decía que el sólo buscaba la verdad aun cuando ni siquiera sepa reconocerla, mucho menos pronunciarla, mucho menos aceptarla… y el tuyo, de igual manera… pero el mío, se sentía desesperado, decía, porque a veces hubiese preferido elegir el otro camino, el de la ignorancia que sublima a las personas, jajajajajajajaja…  que las hace ser más felices que él… pero si justamente vive en la ignorancia y ni cuenta se ha dado…

   Como abundan los que creen que porque alguien les ha dicho que llevan una venda sobre los ojos, los que andan su mundo a tientas, los que creen que al haberles alguien dicho acerca de la venda, creen haberse despojado de ella, iluminado, hacerse sabios ilustrados e ilustradores, haber cambiado, y haber sido electos iluminadores de los demás… simios micro cefálicos mono neuronales, que son incapaces de diferenciar entre la consciencia de saber de cierto que su visión esta velada, y el haber develado su consciencia… y ¿qué pasaría si mañana no estuvieran? Se lo han preguntado, quizá habría fiesta…

   Y te observo dormir, Acacia, después de un día de bastante caminar y dos ampollas en tus pies de princesa que yo amo, y de los que tú despotricas… pero todo ha quedado arreglado, no tenía caso que hoy asistieras si tenías pendientes, aun así te diste el tiempo de desearme un día feliz con tan sublime mañana hecha por ti, para mi… y ¡te amo! Y te vuelvo a amar, porque te diste el tiempo de esperar a que llegara, de platicar a pesar del cansancio y la clase de las siete… y te observo, tranquila, dormida, apacible, apapachable, hermosa, amable… te veo y te cuido, te observo y escribo…

   Y vuelvo a preguntarme con la mente preguntona del noctambulo en silencio, ¿todos evolucionamos? ¿No es pues evolución la superación de las necesidades a partir de las contradicciones externas que se resuelven de forma interna y que ayudan pues a que superemos medio, contexto y entorno? Pero es que la cultura de la compasión les obliga a jalarse los pelos, tensar con sus manos sus rostros, a que les tiemblen las manos, a tartamudear y pedir mil perdones… obviamente todos factores externos, puesto que internamente nada habrán de resolver, todo habrán de evadir, a todos habrán de culpar… y a ti te van a limitar… pero como otrora o princesa, como otrora, ¿qué hacia el homínido primitivo cuando algo en su grupo no le agradaba? ¡Ahhhhh!!!! Se iba y construía otro o se unía a otro… nunca iba domingo a domingo a pronunciar una verdad impuesta, pero no por ello menos verdadera, por su culpa, por su culpa, por su gran culpa…

   Quizá ahí esta justamente la clave de la organización futura, irnos sin irnos, pelear sin pelear, hacer y formar… maestrita perfecta… te observo, te cuido, te amo y te escribo…

   Y me viene a la mente el cuasi niño que hacia algunas noches nos decía que los estudiantes asesinados se lo merecían por andar de revoltosos… Cree que merece la vida, supongo que por el noble arte que él práctica de embriagarse cada viernes, sábado y domingo, por ser imbécil y hablar a las espaldas de los otros, por ser hijo de un inconsciente y venir a retar su suerte y llevarse la sorpresa de haberse topado con quienes no sólo no jugamos a ser lo que somos, sino que dignamente plantamos cara a los simios micro cefálicos mono neuronales… y desde entonces no vuelve, ni volverá… y aun nos faltan unos cuantos, como los que sin sentido pretenden en su sofisma inoperante hacerse pasar por lo que no son, limitar a quienes no deben, señalar hipócritamente, y castigar a quien jamás debieron… y nosotros, que somos lo que somos, expertos en la supervivencia y el clandestinaje, cobramos y nada barato… y nosotros se las estamos guardando…

   Sueles decir cada quien sus cosas, pero a mí me gusta más otra frase, cada quien con su cada cual, por ello; dejemos que se agrupen y desagrupémonos para organizarnos…

   Mientras tanto, déjame seguir la práctica clandestina de amarte en secreto, de observarte y velar tus sueños… de acompañarte a todas partes y llevarte conmigo a todos los lugares, de infiltrarte entre nosotros en donde siempre serías bienvenida… déjame verte, escucharte y platicarte, cuidarte y practicar el tiro de precisión contra la vieja hipócrita, ambiciosa e injusta que es la vida…