Por David Odín Ben-oni

Tienes nombre en femenino de una gran maga, hechicera, bruja… y es que haces que las sonrisas florezcan, las lágrimas placenteras fluyan y que se confundan los días y las noches con el transcurrir del tiempo que vuelve genéricos intemporales los encantos de tus ojos cafés y tus sonrisas confidentes…

   ¿Recuerdas cuando quemaban vivas a las brujas por saber hacer lo que otros ignoraban?, ¿Recuerdas cuando el temor fecundó a la ignorancia, la preñó y tuvieron cual producto a una niña caprichosa y asesina llamada religión? ¿Recuerdas cuando éramos libres de adorar en sí misma la existencia? ¿Recuerdas cuando no temíamos decir lo que pensábamos, cuando podíamos construir lo que creábamos en la mente, que correspondía con lo que necesitábamos y nadie nos obligaba a competir, y todos sabíamos cooperar? ¿Lo recuerdas? Yo sí, jamás hube de olvidarlo… jamás hube de olvidarte, y llevo un tiempo buscándote…

   Pero te encontré, aun cuando he tardado, te encontré. Y te gusta hacerme berrinches y reclamarme porque no te esperé; pero tenía que salir a tu encuentro y afrontar esta nueva vida tal cual venía, como tú misma, opción no poseía… además… te he ahorrado el trabajo de parir cuando menos ya dos veces, y no me digas que no son bellos y valieron la pena, y mira que digo la pena, pena que soporte por quince veces dar la vuelta al sol, pena que un día me abandono para que tú salieras al encuentro de una bella mañana en que yo seguía buscando a mis muertos del día a día, para reencontrarme con esa parte del pasado que te pregunté si recordabas… la libertad que sería imposible sin su dosis de igualdad concreta y fraternidad coherente… sin su dosis adrenalínica de miedo que dejas de sentir, y que te dispones a ignorar en pro de todos, conocidos y desconocidos, oh brujita…

   Pero te hablaba de la guerra, ¿verdad? Cierto, pero no todas las guerras se ganan a balazos, tampoco con espadas o hachas en la mano; para nada, despreocúpate, al fin y al cabo sé usar bien tanto la una como la otra y la otra… Esta guerra habrá de pelearse batalla a batalla, cada fase será una conquista de esa estrella que es arista, contenido, símbolo y la pista; sí, la pista para nuestra redención y la colectiva emancipación…

  La guerra, ¿verdad? Esta guerra no habrá de comenzar como la insurgencia campesina, no, para nada, créeme estamos bien conscientes que sin plan de nación no es nada, sino sufrir la descalabra de un pueblo en acción. No, esta guerra comienza con ideas que se fundamentan en la tesis, antítesis, análisis y síntesis del devenir mundo de la filosofía, tenemos que conquistar la consciencia del individuo para hacer un contingente que varíe la correlación de fuerzas… lo tenemos claro, pero no habremos de lograrlo sin las correspondientes organizaciones de las diferentes actividades que hagan variar el frontispicio de sus templos en el inicio, y que nos permitan depurar y educar a nuestros pueblos con memoria histórica y cultura e identidad de nación mestiza… tarea monolítica dicen algunos ignorantes que no conocen la historia o que son lo suficientemente cobardes para no afrontar el porvenir y dejar de sobrevivir por el eterno vivir que no es dominio de uno solo, sino del colectivo en su conjunto…

   La guerra, ¿por qué dije la guerra? Ya recuerdo, porque nos esperan duras batallas, tantas como en las que tú te hayas, pues te guste o no, nos llegan los problemas y en lo más hondo de nuestro ser, no podemos dejar de ver que la gran mayoría, cruel ironía, por más que trabaja apenas tiene para comer…

   Y aquí entras tú Merlina… has magia, anda, comprométete en tu mundo y ayuda a los otros como a mí a cambiar su manera de pensar, se te da fácil hechicera, pues eres linda y hechicera como el canto de una rosa… la rosa, precaución y secreto ya recuerdo, perdón por el desliz como la flor de Liz que en cinco puntas representa… pero, ¿qué estoy diciendo?, ¿otra vez? Casi cometo la indiscreción, no… no debo pero tú, si entiendes… ayúdame, ayúdate, ayúdanos… ya sé tu respuesta, el cambio social te da hueva, pero no te engañes, ¿qué no quieres que la gente sea diferente, que el contexto sea tal que lo que tú vives hoy, otros no lo tengan que vivir mañana, qué no quieres un mundo en armonía, dedicado a la cultura, a la justicia y paz? Tú misma me lo has dicho brujita… además recuerda que hacer el amor es un acto de paz, y todo acto de paz es una protesta contra la guerra cotidiana, ya construir es crear, y ya crear es modificar… anda, ayúdanos…

   Pero decía la guerra, ¿verdad Merlina? Es que a veces ya estamos súper desesperados, y la verdad es que también sabemos de cierto que la historia nos demuestra que nada se puede sustentar simplemente por la razón organizada sin una fuerza conjuntada que la acompañe, claro que eso no significa nada en particular, puesto que la fuerza empleada en la construcción de algo también es una fuerza organizada, dirigida y conducida por la razón organizada, o ¿no es cierto? Y también es una lucha la modificación de los ambientes en nuestro favor, ¿no es así? ¿Cómo también es una lucha superar el impulso y el instinto, tirados en los parques disfrutando los momentos, las caricias y reencuentros, las conversaciones y de amar acciones, hasta que el tiempo y espacio correctos se presenten? Sin duda si, luchamos y guerreamos princesa, triunfamos y construimos, a los ineptos detrás dejamos… y avanzamos, Merlina, ¡¡¡avanzamos!!!!

  Cuidemos a nuestros hijos Merlina, hagamos un Hogwarts por ellos… ¡¡¡fuera Muggles ya!!!