Por David Ben-oni

Tres días llevaba el sol en retroceso cuando hube de verte por primera vez, o quizá deba decir, para que tú me vieras por primera vez; porque fueron realmente tus ojos cafés lo que me vieron y vencieron, muy a pesar de mi espada flamígera que llevaba por si acaso, y me declaro vencido por primera vez, perdido en la inmensidad de esos ojos cafés… y hablando de cafés, no he dormido como de costumbre, pero esta vez menos he dormido, porque hoy he de volver a verte, cuando menos cara a cara, porque usando la tecnología, últimamente nos hemos unificado…

   Y hablando de cafés, llego a la central sabiendo que es tarde, platiqué contigo y como siempre, los minutos se me hicieron segundos, y se me hizo tarde a pesar de no haber dormido para poder estar contigo… entonces no puedo buscar el café que ansío, sólo un vaso, pero todo mío…

   Son las 10 con 30 y el camión está parado haciendo no sé qué, pero me estoy desesperando. Las once en punto y apenas llegamos a la estatua de un caballo monolítico, fundido a la cera perdida, claro, pero ahí está, anunciando que hemos llegado… me bajo sin llegar a la central y tomo el taxi que me conducirá hacia el templo que yo imagino cargado de simbolismo, pues me has hecho un comentario, sabré porque me llevase a él. 11 con 45, llego 15 minutos tarde y me recibes con un “llegaste”, pero sólo eso, te abrazo y no me abrazas, lo noto pero repito el abrazo que ahora sí contestas… te muestro, pregunto… no me asustes, respondes… caminemos y caminamos…

   Dos columnas y un busto, es obvio, el lugar es nuestro, sigo queriendo un café, pero tengo tan cerquita dos, que aun cuando lo sugiero no lo repito de momento, porque tengo esos dos de mis desvelos, que hoy se convertirían en puntualidad que se trastocaron en tardanza, pero ya estamos juntos. No podemos exponernos mucho al sol, ya ves que cuando le da por vernos juntos comienza a retroceder y luego se insurrecciona y resucita en su lugar; ¿era eso, o los principios de bronquitis que curo tu tío sabiendo que tenías una muy buena razón para querer salir hoy? Sólo terminó siendo una gripe compartida con efluvios de saliva, ¿fulminante cómo me contaste? Sí, pero no premórtica, sino pre orgásmica...

    Pero de que era previa, era previa… o, ¿quizá sería la fiebre compartida por la enfermedad, o por la oportunidad? No lo sé, pero no convenía mantenernos a la vista del sol… pero que tal la adrenalina en las banquitas y en el pasto… ¿qué tal, cómo estás? Se preguntaron nuestros labios, nuestras lenguas, nuestras manos y olfatos, nuestros ojos que ya no parecen jugar a las vencidas, sino que ahora se saludan y se abrazan sin tardanza, y nuestras manitas y lo demás, que se dicen: ¿nos conocemos? Y se responden, de dónde, no; responden a su vez… es propuesta… y entonces, se buscan, se conocen y reconocen poco a poco mientras nosotros con paciencia luchamos por no ceder, ¿y pudimos? O no había en donde… aún tengo mis dudas… pero digamos que sí, cuando menos contabas borreguitos y luego inspectorcitos… yo hacía como que fumaba y fumaba cada que podía, y tú decías mmmm… tabaco, me agrada el olor a tabaco, ¿no eras alérgica? Pero te lo dije, mi instructor de prácticas ya me lo había dicho, es la mejor medicina, cura todo, no recuerdas nada, no hay síntomas, solo axiomas que se trastocan en acciones, en cruel parsimonia del bailar de manos y lenguas; de labios y orejas; de cuellos y más manos, por debajo, por encima…

   Y ahora si un café, si, el café de tus ojos y de los míos, que piden pausa, y nuestras bocas que se dicen “el café”, y caminamos para distraer unos instintos y satisfacer los otros. El café, tomamos asiento, late y cappuccino, cigarros, no quieres nada dulce… café, beso, café, beso, café, beso, y tus amigas que preguntan a mis manos: ¿nos conocemos? Creo que no, responden estas… No, es propuesta, dicen tus amigas a mis manos. Ah, responden estas y comienzan en intercambio de signos, tocamientos, y nosotros de besos y palabras que me fuerzas a decir mientras muerdes tus labios que repasas con tu lengua…

   Entonces mi amigo intrépido se asoma, quiere saludarte, pregunta a tus manos: ¿nos conocemos? Ya no hay respuesta, sólo se conocen… y besos, café, besos, café, hasta que la gente se aglomera y parece hacer fila para conocernos y mejor nos vamos…

   Llegó la hora, una vez conocidos y presentando las cartas credenciales y diplomas, todos han sido reconocidos; y formalmente desconocidos los que nunca contigo debieron de incidir. Te ves feliz, me has dicho, pero tú lo produces contesto… Así se ha dicho, así se ha escrito, así se hará… hay proyecto y veritas vinci, oh Salvador. El martes nace tu hijo, soy su padre y él aún no lo sabe, quizá lo intuye, pero de cierto aún nada sabe…

   Shabat Shalom, nuestros pueblos en la lucha y nosotros contribuyendo a su pacificación, vida, que mejor acto de paz que la protesta contra la guerra cotidiana  que tirarnos en un parque a retozar el instinto y buscar desde dentro, pero no tan adentro la satisfacción de la vida misma que podría ser proceso, pero que no ha llegado a tanto. ¿Por qué, porque nos portamos bien o porque no había en dónde? Pero lo acordamos, el 4, cual 4, pues el 4 en la oficina del que ahora tienes miedo…

   Shabat Shalom, no me quiero ir porque no quiero que se acabe este momento, pero tienes que llegar temprano y no podemos eternizar salvo en la memoria: el aroma a fresas descampadas, las caricias develadas, las apuestas que aun pérdidas son ganadas, los besos anunciados, los toques, signos y palabras por nosotros conocidas y que hablan y reconocen el grado de temperatura que en estampa dama pura, significa libertad…

   Shabat Shalom, y aun cuando es temprano para anunciarlo, tu hijo fue muy tembloroso, lloró como ninguno, y cedió el inoportuno… placer de dejarnos ver a todos juntos su debilidad, ¿podrá? No creo vida, no solo no es confiable, sino que teme a todo lo que ignora, Kiche llora la arrogancia, y comerciante la cago… ah, vida… Shabat Shalom… viva Israel y Líbano desde tierras mexicanas, que sin idéntica intención, hemos hecho la nación que habrá de verte padecer el cierre de los bronquios para que pudiera nacer… Vida, Shabat Shalom… amo los días y las noches a tu lado sin reproches, dedicados al gozo puro, al delirio del vivir, del digerir y compartir, Vida, Shabat Shalom…

   Shabat Shalom Vida… alianza entre alianzas del dolor del escriba, comparto la vida… Shabat Shalom Vida…