…pobre del aldeano que cree que su aldea es el mundo.

José Martí

Por David Ben-oni

Queridos hermanos y hermanas, el conocimiento claro de nuestro medio y el roll que jugamos en el imaginario colectivo al que solemos llamar de diferentes formas, tales como sociedad, nación, etc., nos resulta indispensable para poder soñar con cambiar el mismo. De la misma forma, ambos factores determinan nuestro estadio de consciencia. Una consciencia clara determina una acción consciente en los individuos, de otra forma, ¿cómo saber que no estamos contribuyendo con el enemigo en vez de con nuestros aliados?

   Bolívar, Martí, Artigas, San Martí, Morelos, Miranda; todos los libertadores de América tenían, además de lo obvio, algo en común: sabían de cierto lo peligroso que eran los Estados Unidos de Norte América para la paz continental, la soberanía de los pueblos, y la autodeterminación de las naciones. Hoy en día, la población de dicho país imperialista, representa el 6.3% de la población mundial, y controla el 60% de los recursos de la humanidad. Hoy amenazan a la República Bolivariana de Venezuela, como otrora se han comportado con todos los países latinoamericanos; hoy, el presidente afroamericano de dicho país, reconoce que son capaces de “torcer manos” cuando no se hace lo que ellos quieren; y como pretexto, una ilusión que nuestros pueblos suplican sin comprender, libertad y democracia…

   A nombre de la libertad y democracia, saqueo, golpe de estado, deposición de dictadores, genocidio, tortura y vejación… ¿Qué pasa cuando nosotros esgrimimos los mismos argumentos? Pues lo anterior seria, ha sido y será para quienes se atreven. Es, ha sido, y serán los pueblos, en quienes se ejercen las artes democráticas y libertarias de los gringos y sus esbirros. Desde la doctrina Monroe, la enmienda Plats, el plan y la operación Cóndor, los acuerdos de paz, los planes Mérida y Colombia, los tratados de libre comercio; todo ha sido menoscabar la soberanía de las naciones en pro de sus intereses nacionales. Cuba, Chile, Argentina, Granada, Brasil, Uruguay, Venezuela, Colombia, Bolivia, Perú, el Salvador, Panamá, Nicaragua, Guatemala, México… ¿qué país de nuestro continente no ha sido agredido, coaccionado e intervenido por los intereses de los ciudadanos de los Estados Unidos de Norte América, nación que en el camino nos ha arrebatado hasta el derecho a llamarnos americanos?

   Pero, ¿quiénes son pues los ciudadanos de los Estados Unidos de Norte América por quienes su ejército se comporta como verdaderas bestias? ¿Los trabajadores, los que se han quedado sin casa por no poder pagar sus préstamos hipotecarios, quienes son reclutados en la marina y ejército porque no pueden pagarse una educación universitaria, las amas de casa, sus ancianos, sus niños que se matan entre sí en sus escuelas? ¿Quiénes son pues los ciudadanos por los que se ejerce una política exterior tan férrea e intolerante, de franca agresión, y que transgrede siempre la legislación internacional?

    No, así como la antigua Grecia, la afamada democracia norteamericana, esa que suele imponerse a sangre y fuego, está sustentada por la esclavitud. De la misma forma que en el resto del mundo, la estadística se repite, 9 de cada 10 no posee nada, para que 1 de cada 10 posea el 80% de los recursos que su país acapara, ya sea produciendo a partir de la explotación de la mano de obra barata de quienes se venden porque no tienen opción; ya sea por el saqueo y reconstrucción de los países que su nación agrede en su nombre. Así como en la Grecia antigua, quienes son considerados en los Estados Unidos de América ciudadanos, son los dueños de los medios de producción; sólo que a diferencia de la antigua Grecia, los medios de producción ya no son las tierras y el cultivo, sino las fábricas, las empresas comercializadoras, las compañías de transporte, las compañías saqueadoras de materias primas, la industria armamentística, y por arriba de todos ellos, quienes financian todas estas aventuras del imperialismo capitalista que, hacen ver como niños al imperio Romano, Francés, al imperialismo Católico que siempre está de la mano con ellos; pero no así al Imperio Inglés de quien ellos no solo son descendientes, sino que son su evolución.

   Ellos, ellos son a los que se refieren sin claridad, a ellos son a los que se refieren implícitamente los presidentes norteamericanos cada vez que abducen la ciudadanía de su país y sus intereses como pretexto de agresión de cualquier nación en este planeta; los mismos que por más de 200 años hemos venido señalando de manera clara, y que por más de 500 años han sido alabados por los explotados de toda índole, los burgueses. Es la burguesía, los dueños del capital financiero y de la industria, los dueños de los medios de producción y de los espacios de comercialización, quienes se benefician no solo de la explotación de quienes solo tienen para aportar su fuerza de trabajo y los conocimientos técnicos y, en el menor de los casos hasta científicos, para poder producir; sino también de las guerras de conquista, pues no solo las financian, sino que cobran las reconstrucciones, se apropian de los recursos naturales, abren de manera forzada los mercados, aniquilan culturas e impulsan hacia el consumismo irracional, quienes imponen sanciones económicas a los pueblos para empobrecerlos y hacerles fracasar en sus aspiraciones de independencia y libertad, quienes nos hablan de libertad y organizan el sabotaje, el terrorismo como política inhibidora de la voluntad popular, y ejecutan el golpe de estado, el genocidio y la masacre de los proletarios como doctrina de seguridad nacional, quienes envenenan a nuestra juventud, y la adoctrinan no solo para que les compre mercancías superfluas y les inserte cual estructura de pensamientos modelos mágico-mítico-infantiles, sino que también, les imponga la apología a la violencia, la prostitución y el narcotráfico como modelos de éxito, la burguesía hace soñar al proletario mediante paradigmas, con todo aquello que no se alcanza sino mediante el saqueo y la sociopatía por actitud, quien ha prostituido hasta tal punto las palabras, que ahora política no es vida pública, sino saqueo y traición a la patria, generando un mundo de idiotas que viven en el inmovilismo consecuencia del trabajo extenuante, mecanizado y rutinario que transforma al ser en medio de producción, y que acepta ser tratado como tal…

   Y cuando se nos ocurre que ya basta, cuando se nos ocurre abrir los ojos de la pesadilla de los 500 años, la burguesía suelta a sus canes y sus manejadores para que impongan el orden social y la paz mecánica, porque paz sin justicia y dignidad no es más que el terrorismo de estado que, mediante el miedo, nos condiciona y aísla unos de otros… y cuando se nos ocurre que otro mundo es posible, que podemos vivir no en competencia sino en cooperación, cuando se nos ocurre que la especulación encadena no libera, cuando rompemos nuestro aislamiento y nos organizamos, nos educamos mutuamente, cuando comprendemos que liberarnos no es sino el ejercicio de la consciencia de nuestras necesidades y la consciencia de tener que satisfacerlas en el terreno de lo material, cuando dejamos de creerles y buscamos nuestra independencia del sistema, y ponemos en práctica lo aprendido en la dolorosa experiencia… entonces somos ejemplo y eso nos vuelve atacables…

   Tal fue el caso de cada uno de los países latinoamericanos en lo que humanidad continental se refiere (sin que por ello otros países de otros continentes no hubiesen sufrido lo mismo), de las organizaciones sociales en lo general, y de los individuos en lo particular… y es el caso hoy de la República Bolivariana de Venezuela. ¿La razón?, es socialista, es decir, pone a la sociedad en su conjunto como prioridad antes que a la burguesía, es ejemplo de independencia y solidaridad, camina con paso firme a la sustitución de la competencia por la cooperación, y tiene petróleo. México hoy, no vive en diferentes circunstancias, somos el modelo usado tantas veces por el patrón, la industria petrolera ha sido regalada, nada nos queda que sea nuestro, ni la dignidad, arman a los extranjeros y nos desarman a nosotros, después de ellos seguimos nosotros.

   Si tocan a Venezuela, nos estarán tocando a cada uno de los países latinoamericanos. Si no defendemos la soberanía latinoamericana, habrán de fortalecer su injerencia e intervención en nuestra casa. Si queremos saber pues realmente quien era Chávez, solo miremos a quienes le lloran y quienes aplauden su muerte…