Por David O. Ben-oni

Cuerpos mutilados por las calles, cabezas exhibidas en las plazas, cráneos desollados frente a las escuelas, personas que deambulan con hambre, balas que viajan sin destino, proyectiles dirigidos a los manifestantes, esclavos detenidos y vejados, alcohol que se derrama de las bocas, solventes que saturan los ambientes, desesperación en las mentes de los padres, hambre y lombrices en la panza de los niños, individuos que hurgan en los basureros, gente que recolecta los desechos y los vende, invasión de brazos “caídos” en las aceras en que se vende hasta lo inconcebible a precios inexplicables, seres que suplican a las estatuas de yeso y madera, aborígenes sin patria vilipendiados, niños que desfilan engañados por la ruta de la esperanza sin futuro, carteles que pretenden que elijamos entre los menos peores, prostitutas que se auto engañan en decencias colectivamente ilusorias, proveedores que se distraen en patadas organizadas, manufactures que nunca saben lo que hacen, agricultores que no comen sus productos, disfraces de lores sin nobleza, tráileres que se incendian en caminos, helicópteros por civiles derribados… visiones de un México contemporáneamente pacificado…

¿Y el qué hacer en la mente sólo de algunos?

Noticieros con maestros en las calles: “el maestro luchando, también está enseñando”; jornaleros derramando su sangre en pro de sus derechos; pasamontañas y parches piratas en aulas improvisadas; mandiles que desfilan y adornan la educación colectiva y autoimpuesta; reuniones secretas que se difuminan en el aun no es tiempo; programas virtuales en radio virtuales que sueñan incendiar la pradera; estudiantes que planifican y estudian no para ganar, sino para cooperar con el futuro; hombres y mujeres que dejan todo para ganarlo todo, y que junto a los otros gritan en silencio y con los dientes apretados: “para todos, todo, nada para nosotros”…

Pero, ¿quién les escucha?

Padres que se despiden de sus hijos sin saber si habrá regreso; madres que lloran las ausencias previas y patéticamente premórticas; mujeres que hacen lo imposible por frenar las guerras y señalan el camino de la preparación consciente; madres que para siempre han olvidado a sus hijos a menos que los ojos avizores que fingen importarse, estén mirando en uno de los dos perfiles que enuncian distorsión; padres que nunca han reconocido su sangre porque implica compromiso; armas discretamente escondidas y que gritan en secreto autodefensa; hombres en la cárcel sin delito; hombres y mujeres que fingen que no pasa nada; estudiantes que no estudian pero sí calientan bancas; guerreros que no guerrean; profesores que diseminan ignorancia; universidades que difunden magia, mito y superstición pueril; coordinadores que no coordinan; activistas inmóviles; diálogos en donde no se escucha; emprendedores que tienen prohibido emprender; masones que bautizan a sus hijos; libre pensadores que temen por sí mismos pensar; bacanales que se disfrazan de virtud; virtudes acusadas de mentira y sin sentido; justicias acusadas de tiranías; tiranías vanagloriadas de pacificación; amores que se esconden de los odios; odios que se disfrazan de preocupación y bien común; traidores que honran a los libertarios; ratones que parlotean y bailan para adoctrinar a los niños, héroes ignorados y símbolos incomprendidos…

¿Quiénes clarifican educando a las masas?

Locos quienes pierden su tiempo y dedican sus esfuerzos a los otros, ineptos quienes no aprovechan las relaciones casuales que se producen por haber nacido en un tiempo y espacio que nadie ha elegido, quienes no hacen lo que todos creen correcto aunque nos hayan llevado a las presentes condiciones, quienes no osan dejar atrás lo que aman en pro del sin valor y sin sentido que tanto ofende a los vacíos, quienes retan la tradición, el uso y la costumbre para no repetir los esquemas de uso y vacuidad de la acumulación vana y efímera…

¿Quién podrá pararnos?

Los ejércitos desfilan con armamento calado por las calles, los marinos han ya bajado de sus barcos, cada camino es ya para ellos una trinchera y un puesto de control, cada iletrado y cada bestia es convertido en policía federal, estatal, gendarmería o granadero; cada ciudadano en un traidor, y cada proletario insensible en un posible delator… y los tiranos babean sangre de sus bocas, y derraman la sangre tomada entre sus manos.

Visiones, observaciones y pronósticos…

La ironía se hace realidad, el sarcasmo verdad absoluta en un mundo en que los modernos intelectuales se han hecho orgánicos al sistema de perpetuación actual, develando sólo a pocos ojos la realidad conservadora y neo monárquica que anuncian… “nada es una verdad absoluta, de nada nos sirve ya el razonamiento”; los esquizoides neo hegelianos se postulan sin respaldo y sueñan solamente ser reconocidos y destapados por un pueblo, que no reconoce en ellos sino pretensiones estúpidas de niños que en la rutina se perdieron y encarcelaron la cordura y la coherencia de quienes pretendiendo nada, obtienen todo…

Y los atrevidos dubitan y estudian las circunstancias, premodernos trasnochados de tanto desvelo y vigilia producto del insomnio que se traduce en no querer soñar más las falacias queriendo dar lugar a la utopía, que ya por ello, dejaría de serlo… transmodernos que intentan devolver la esperanza a los 500 años de pesadilla que el capital y la conquista nos han heredado; que intentan entregar la verdad a quienes no desean sino fantasía y superstición que se traduce en el deseo de poderes sobrenaturales, para poder sobrellevar la pesadilla en que se ha convertido su supervivencia…

De uno en uno, de dos en dos, de tres en tres, se organizan para poder dar pasos de gigante en un mundo tan vasto en que el eco del avance se pierde entre los gritos de desespero, el éxtasis del espectáculo y el estruendo de las guerras que no existen ni devastan, sólo matan y destruyen… pero se organizan e intercambian, no solo informaciones, sino experiencias, vivencias, momentos y sensaciones, amores y desamores, esperanzas, sueños y caricias… e intercambiando se completan y transforman…

Observaciones trashumantes a puerta cerrada, tras bambalinas, ocultas a los otros que nada hacen y todo exigen, cual si lo merecieran, pues piensan que sólo por existir tienen el derecho de tenerlo todo, todo, hasta la posibilidad de criticar a quienes incansablemente luchan… y los de siempre, las caras conocidas de los que siempre son los mismos y que fuera tienen que ser nada, los clandestinos que en el secreto se regocijan al existir, los pocos que creen honroso el devenir mundo sin creerse dueños de nada, los que ofrecen lo más puro que tienen sin acaparar mediante el despojo, los que se anteponen a la circunstancia, los que saben generar y no esperar, los que gastan hasta lo que no tienen en crecer en pro de una mayoría que no sólo los ignora, sino que les odia de a gratis, porque cada vez que dejan translucir su esencia ponen en evidencia el vacío que a los mortales llena, los sin rostro y sin pasado, los sin nombre y voz, los que sin existir viven…

Sufren y desesperan por lo que nadie quiere ver, o que al ser visto por todos, es escondido por su temor avergonzante…

Sufren y lloran en el silencio que se traduce en ira y desatino controlado, porque la muerte se hace rutina, el hambre cotidianidad, el despojo se legitima, la mansedumbre comportamiento, la estupidez y el error modus operandi

…y la persecución, la persecución es adrenalina para sus corazones que aman con el cerebro hasta el último latido y la última gota de sangre, hasta el último aliento arrancado por la bala asesina de los usurpadores del hoy y del siempre que en la tortura y la profanación, nos dejan ver su verdadero rostro…

Tiempos de modus vivendi o intransigencia, cómo podemos adivinar, ¿tenemos que adivinar? ¡No! Nada de adivinar sino análisis, síntesis, acción reacción, golpe a golpe, intransigencia a intransigencia para poder vivir… autonomía, autogobierno, autorrealización…

Verdad absoluta que no sólo emancipa, sino libera… ¿Qué hacer? Trabajo, estudio y fusil, para poder un día, llorarlos con lágrimas de plomo, con letras que enuncien realidades, con vocablos que nos hagan saber que los tiempos oscuros han quedado atrás, muy atrás, que nos hagan saber que seremos prehistoria que tendrá el futuro, que nos hagan saborear como nunca la derrota con un tiempo nuevo que nos ha sobrepasado…

Pero, ¿y tú qué? ¿Solo vienes a sentarte ahí, en la comodidad de la sorpresa y el anonimato de la masa informe que nada hace, nada piensa, nada siente y nada intenta? ¿Solo vienes a esconderte en el número y la estadística que te sitúa en espacio y momento, y te archivara en el cajón del olvido, solo vienes a escuchar a quien te increpa porque te obligaron, como la cotidianeidad te obligara a llegar a casa y olvidar lo que te he dicho? ¿Solo abrirás el libro para cumplir con la tarea y obtener un número que arbitrariamente te clasifica, como el número de cosas que poseas, te clasificaran socialmente y delimitaran tus oportunidades, y el entorno en que te desarrolles? ¿Qué haces tú?

Hasta ahora nada a lo que no te hubiesen obligado consciente o inconscientemente… pero te crees único e irrepetible porque cierras los ojos a darte cuenta que no eres sino uno más de los que cumples el patrón y el parámetro, que no has hecho sino nacer en una clase, con la cultura de esa clase, con la obligación de entrenarte más de veinte años para poder adaptarte a un mundo que habrá de robarte hasta la última partícula de energía, que no eres una fuerza, sino un medio a partir del cual otros, muy otros y nunca a tu alcance, habrán de nutrir su felicidad y sueños; porque no quieres ver lo evidente: “sólo el esclavo está obligado a obedecer, sólo el hombre libre puede auto gobernarse”…

¿Y tú qué haces? ¡Nada! Nada sino lloriquearle al sinsentido y dejarte arrastrar vapuleado por la ola del no importas, del vivir y morir para nada, del ir a pedir favores a un ser imaginario que nadie cuestiona, que nadie conoce; pero al que todos suplican. Nada sino dejarte llevar por el que dirán y ser incapaz de observar, que en el decir de todos está gran parte de tu esclavitud puesto que el hombre libre aprende a negarse, a dudar de todo, a cuestionarse a sí mismo, a mirar desde la óptica del problema y tarea, de la consciencia de sus necesidades, y la concientización de tener que satisfacerlas… a mirar desde la memoria de su historia y del análisis de su cultura para poder sintetizar futuro…

Nada, y en nada te han convertido… te arrebatan la oportunidad de ser tú, pues te arrebatan la posibilidad de construirte de acuerdo con tus propias elecciones; todo te dictan, debes estudiar para ganar dinero, para ganar dinero tienes que trabajar rutinariamente, ahorran para comprarte un carro, una casa, una pareja, una vida, una felicidad, unos hijos, la fidelidad de los otros, un descanso que nunca llega, una muerte indigna, una caja, un pedazo de tierra en qué guardarte, una memoria que te llore, un renacer en otra vida incomprobable…

Pero eres único e irrepetible…

¿Cómo cuando en masa corres al llamado de las campanas que te piden suplicar arrodillado, y decirte vasallo de un señor inexistente? ¿Cómo cuando en masa te piden tachar un simbolito por ellos previamente diseñado, que no dice nada, y nada significa, sino para quienes tienen el descaro de lucrar con lo que necesitas? ¿Cómo cuando te uniforman como preso, y te obligan a permanecer en un espacio, en un tiempo que mata tu impulso poco a poco y te dicen que te disciplinas y educas, o produces y te ganas la vida? ¿Cómo cuando lloras la tragedia ajena, te emociona la aventura que te es prohibida, o gozas el triunfo en el que ilusoriamente participas sólo observando y gritando a quien no te escucha? ¿Cómo cuando te niegas a ver que en casa parecieran sólo obligarte a ser infeliz? ¿Cómo cuando justificas a los injustos sólo porque en sus venas corre también tu sangre? ¿Cómo cuando te dices neutral ante la injusticia? ¿Cómo cuando ignoras el padecimiento ajeno, y te vanaglorias de no estar momentáneamente bajo las mismas condiciones? ¿Cómo cuando corres con el tiempo medido sin tener en cuenta tus pretensiones, deseos, gustos e intenciones? ¿Cómo cuando sientes el hambre indomable sin tener nada con qué satisfacerla? ¿Cómo cuando ya nada te sorprende y los muertos del hoy y de siempre son calificados de pseudo algo, de delincuentes, de transgresores, de víctimas colaterales, sin que puedas comprobarlo? ¿Así de único e irrepetible eres?

Nada eres para ellos, una nada única que tuvo la oportunidad de ser persona, individuo, ser… nada eres para ellos, pero no para nosotros, para nosotros no sólo eres uno más, sino eres el tú que desconoces y al que jamás has dedicado tiempo, pero que siendo tú entre los otros podría ser un todo armónico y consistente… el tú que acepte que nació a la vida y avanza hacia la muerte para poder dignificar su proceso, que puede elegir, y que al elegir será un ser libre, inmortal, inolvidable, porque dejó de ser la masa, y se convirtió en futuro…