Por Marco Rojas

Ramona: desde ayer tengo la idea de escribirte una carta, pero de esas cartas de antes donde uno ponía realmente lo que sentía, lo que a uno le salía sin copiar a nadie, sin esperar las dos pinches palomitas, ¿o no me vas a decir que no fue más bonito antes que ahora?

   ¿Te acuerdas que te mandaba papelitos en la primaria con un "qué bonita estas" por abajo de la banca? así, cosas como esas Ramona. Escribir todas las cosas que vivimos juntos; escribir tantos años de amor, de todos los pleitos con final feliz en nuestra cama con colchas nuevas compradas en el Sardinero.

¿Recuerdas que me tirabas, te acomodabas encima de mí para hacerme cosquillas? Reíamos sin parar para rematar así. Tú sabes de lo que hablo... me da pena recordar lo que hacíamos, pero fue muy bonito. En una de esas nació nuestro hijo el Tomás, con cariño y recordando le pusimos como apodo "Cosquillas", ¿quién diría que se nos iba morir como el Torito, verdad?

   O cuando despertábamos juntos los domingos, que yo con ganas de aquello, te tocaba la pancita, recorriendo tus estrías con mis dedos, así suave. ¡Ay! Hasta me pongo chinito nada más de recordar: tú. Tú luego luego te volteabas y me besabas con mucha pasión... ¡qué recuerdos Ramona!

   Después de nuestro domingo de amor, salíamos a caminar. Comprábamos nuestro helado: tú, de tutifruti; yo, de chocolate… y dábamos vueltas al parque. Se escuchaba bien fuerte el aleteo de los pájaros cuando llegaban todos juntitos a los árboles, nos mirábamos y reíamos como niños.

   ¡Tu copete!, lo levantabas con limón a veces te quedaba una que otra pelusilla ahí entre los cabellos, pero yo no te decía nada, te ponías muina y me tirabas de loco enchuecando la boca.

   Todos los fines de semana salíamos al baile, Siempre bien perfumada y bien bañadita, bailábamos esas del Acapulco Tropical, ¡Qué bonitos tiempos!

   Te quiero mucho Ramona y no quiero que lo tomes a mal, pero no escribiré la carta... no sé ni cómo empezar.

Félix.

(Abril-2014).