Rosa Martha Morales Espinosa

El éxito escolar siempre parece ser en sí mismo un fin positivo, y también la ausencia de trastorno de la tranquilidad del medio. Estas dos resultantes psicodinámicas solo tienen un valor cultural auténtico si el sujeto es efectivamente creativo y no está sometido a las exigencias de los adultos; si la comunicación lingüística, verbal, afectiva y psicomotora que establece con su medio es propia de su edad; si está protegido contra tensiones internas; liberado, al menos en sus pensamientos y juicios, de la dependencia frente al deseo del otro; si se siente cómodo en el trato con compañeros de ambos sexos de su generación; si es capaz de amar y ser amado; si puede comunicar sus sentimientos y enfrentar las frustraciones y las dificultades cotidianas de todo tipo sin descompensarse. En resumen, si se muestra la elasticidad caracterológica y mímica que caracteriza a la salud mental.  Françoise Dolto. (Tomado de el prefacio del libro “La primer entrevista con el Psicoanalista).

    Por tanto, el niño primeramente para que adquiera los conocimientos necesarios es conveniente que mantenga una salud mental estable. Nosotros sin embargo queremos encasillar cada uno de los comportamientos de los niños como bueno o malo, clasificarlos al grado de no aceptar la individuad de cada uno de los hijos o alumnos según sea el caso.

    Cuando al niño  se le provoca cierta frustración, culpa, temor, odio, angustia, sentimiento negativo o positivo desde el momento de la concepción, esto bastará para encaminar su andar. Esto no quiere decir que vayamos a tener un niño malo (como se le nombra al niño que se sale de lo normal y si es que existe la normalidad), pues  todos los seremos humanos tenemos una carga genética-biológica, social y psicológica para la conformación  de nuestra personalidad y este todo, favorece al individuo para su vivir. Por lo que no debemos aspirar a tener un hijo que sea perfecto (pues la perfección desde mi punto de vista no existe, tal y como la sociedad lo pide), sino humano, con cualidades, forma de ser, habilidades, miedos o frustraciones que son parte de sí y que le ayudarán a descubrir su mundo y a vivir de manera libre en él.

    Toda esta carga positiva o negativa que los padres depositan al hijo tendrá un impacto en su desarrollo, ya que hay niños demasiados frustrados por responder a las demandas de los padres; para ser aceptados y queridos buscan obtener una buena nota, aunque esto no signifique la adquisición de un aprendizaje, van tras un número que les dará una posición en la familia pues no se  sienten valiosos si no cumplen con las expectativas tan altas de los padres, pero, ¿dónde queda la creatividad? Se rompe si no se les deja ser, si no se les apoya en el andar y dejarlos experimentar de todo lo que ofrece la vida. Obviamente debemos encaminarlos cuando se vayan a los extremos o cuando su vida se encuentre en verdadero peligro. El niño para no desaparecer busca de manera angustiosa un llamado de atención y es ahí cuando aparecen distintos síntomas en el área escolar para decir “Yo estoy aquí, no soy invisible, me niego a aprender” en el caso de las matemáticas u otras materias, aunque cada una tiene incluso un por qué.

    El niño a través de sus síntomas expresa su malestar que pone de manifiesto los conflictos familiares al que pertenece y que seguramente los padres de manera inconsciente viven sus angustias en el cuerpo del hijo esperando de él,  el cumplimiento del  deseo insatisfecho o el sentimiento de fracaso de los padres.

    El niño a través de las ciencias expresará mucho de sí, por lo que en ocasiones habrá materias las cuales no le agradan según sus deseos inconscientes. En el caso de las matemáticas es una materia que requiere de mucha concentración y atención, requiere de métodos estrictos que a través de varios caminos se llega a una respuesta de un problema; es una materia que como coloquialmente se le dice es una ciencia exacta, y si el niño está harto de ser perfecto inconscientemente podrá manifestar su aberración a lo perfecto y exacto. Recordemos que no todos los niños son iguales por lo que habrá niños que han asumido la demanda de los padres que tienden a ser muy obsesivos  -y con tendencia a la perfección- que no querrán fallar en ninguna materia y en especial las matemáticas. Cumplirán con angustia, pero esto no significará la asimilación del conocimiento. Hay niños que también muestran interés natural a las ciencias exactas que son generadas a partir de la curiosidad por conocer el mundo que lo conforma; saber del porqué y cómo. Y si estos niños viven en un ambiente que les permiten conocer su mundo lo harán sin angustia y crearán muchas cosas, aunque eso no significa, volvemos a lo mismo, que sean niños perfectos (según lo demanda la sociedad), sino niños que viven, sienten y expresan.

     En este mundo existe de todo, por lo que no hay una sola ruta para llegar a un mismo lugar, aunque hay quienes acostumbran marcar el camino de los demás. Hemos de saber que cada cabeza es un mundo y con particularidades diferentes, que no es posible ni ético clasificar, no todos los seres humanos reflejamos nuestra historia de la misma manera.