(Primera de tres partes)

 

Agradecemos a Roberto Linazasoro por compartir esta investigación

OBJETIVO

La inmensa tarea de ofrecer a la población programas efectivos de prevención y tratamiento de diversos problemas psicosociales como son el alcoholismo, la drogadicción, el abandono, y el abuso intrafamiliar, entre muchos otros, puede ser enriquecida con programas de promoción del cuidado de la salud que ofrezcan alternativas de sanación integral por medio de la medicina tradicional y otras posibilidades de crecimiento que nos ofrece nuestra cultura ancestral.

 El objetivo de este proyecto es poner a disposición una opción para la salud de la población en general, en espacios públicos, donde conocedores y practicantes de la medicina tradicional  indígena  ofrezcan el servicio de temazcal.

ANTECEDENTES

El temazcal, desde tiempos antiguos, ha sido una práctica cultural arraigada en los pueblos indígenas americanos. La perdurabilidad de este conocimiento se debe a su fundamento en las diferentes cosmovisiones y a la práctica constante a través de generaciones. 

Debido a que el temazcal fue toda una institución desde Norteamérica hasta Sudamérica, es natural que cada cultura le diera su nombre. Sin embargo el nombre náhuatl fue el que más se difundió en mesoamérica. Si bien la palabra correcta, en náhuatl, es temazcalli  y en plural, temazcalme, la palabra temazcal se ha incorporado al idioma español de México, y se ha traducido del náhuatl  tema, bañarse, y calli, casa: la casa para bañarse. También recibe el nombre de Xochicalli o “casa de las flores”, una metáfora que alude a la matriz de la Madre Tierra (Mendoza C.).

La palabra temazcal tiene sus equivalentes como pus en tzeltal y quiché; i’ka, en jalalteco; chuj, en mame; ñihi, en mixteco; xiaca, o sa’ga, en totonaco; xicle (xictli), en náhuatl de Puebla; titä en otomí; in pite, en matlatzinca y ñutete en tlahuica, por mencionar algunas leguas indígenas (Mendoza C.; INI).

Existen muchas definiciones del temazcal: el Instituto Nacional Indigenista lo definió como “Baño de vapor de origen prehispánico que se emplea con fines curativos, preventivos, higiénicos y religiosos. Se realiza en una habitación pequeña, previamente calentada, donde se introducen el médico y el terapeuta”. Otra definición dice que “es una institución que traduce tanto los principios de la medicina indígena como los elementos simbólicos de la cosmovisión de los ancestros” (Mendoza C.; INI). Es difícil abarcar en una sola definición el significado del temazcal debido a su carga histórica y cultural, incluso resulta difícil definirlo como tal a los más experimentados conductores o habituales practicantes. Esta tradición, que en algunos lugares ha estado a punto de desaparecer, se ha renovado con entusiasmo y se ha iniciado en otros.  

El simbolismo del temazcal y las ceremonias que se realizan en él, tienen una sólida base histórica que se remonta varios siglos atrás, de tal manera que la forma en que se construye, maneja y aplica sólo puede ser entendido si se parte de la cosmovisión antigua (Mendoza C.).

EL TEMAZCAL EN LA ÉPOCA PREHISPÁNICA

Entre un buen número de pueblos prehispánicos, el temazcal o baño de vapor indígena tuvo una doble importancia: religiosa y terapéutica. Existen numerosos testimonios documentales, gráficos y arqueológicos del uso del temazcal, tanto terapéutico como ceremonial.

 

Testimonios documentales

Tanto en algunas de las crónicas y reseñas de los primeros misioneros como en varios códices existen alusiones a las características, usos, funciones y deidades tutelares que dicho elemento cultural tenía. Se pueden señalar los siguientes, que contienen láminas sobre dichos baños: Códice Magliabechi (lámina LXXVIII), Códice Florentino (láminas LXXV y CXXXIV), Códice Nutall (lámina XVI) y Códice Bodley (lámina LXXI). (Viesca T.)

Fray Alonso de Molina, en su diccionario, lo define como: “una casilla como estufa en donde se baña y se suda”.

Por su parte, Fray Bernardino de Sahagún apunta: “Usan en esta tierra de los baños para muchas cosas, y para que aproveche a los enfermos hase de calentar muy bien el baño que llaman temazcalli, y hase de calentar con buena leña que no haga humo”.

El historiador Clavijero, al comentar estos baños, se expresa de la siguiente manera: “poco menos frecuentes (que los de agua fría) eran entre los mexicanos y otros pueblos de Anáhuac, los baños de temazcalli; que siendo una de las singularidades más notable de aquellos países, no ha sido descrita por ningún español...” (Moedano N.)

En la Orden y Código Penal del Gobierno de Indias, proclamada por Carlos V, Rey de España, se declaró que “Indios que no estuvieran enfermos no se podían bañar en estos baños calientes bajo la pena de cien latigazos durante dos horas públicamente”. Al poco tiempo, la proscripción se extendió a los enfermos también. (Zakelarez L.)

 

Testimonios arqueológicos

Existen numerosos testimonios arqueológicos que permiten conocer las características, especialmente arquitectónicas, de la construcción de temazcales en la época prehispánica. Así por ejemplo, en Chichén Itzá, cerca del “Mercado” (en dirección noreste) se encuentra un temazcal. En esta misma ciudad, a la orilla sur del cenote sagrado, se hallan los restos de una construcción, que se supone también es un temazcal, el que probablemente se utilizó para ritos de purificación, que acompañarían a los sacrificios en dicho cenote. En Teotihuacan, durante las excavaciones alrededor de la Pirámide del Sol se encontraron vestigios de numerosas habitaciones, entre ellas un temazcal. (Matos M.)

Otros sitios en los se han encontrado restos arqueológicos de temazcales son: Xochicalco, Morelos, Palenque, Toniná y Los Cimientos, Chiapa de Corzo y Coapa, en Chiapas; Monte Albán, Oaxaca; Tula y El Amolillo, Hidalgo; Tulum, Quintana Roo; Comalcalco y Malpasita, Tabasco; Tulum, Quintana Roo; Casas Grandes, Chihuahua; y en Tlatelolco y en lo que ahora es el Palacio de Bellas Artes, en el Distrito Federal (Mendoza C.; Viesca T.).

Uso terapéutico

Al parecer, el uso terapéutico del temazcal estaba encaminado principalmente al aprovechamiento de las acciones físicas del calor húmedo. En el interior del temazcal se practicaban masajes y procedimientos destinados a relajar al paciente, los que eran rutinarios durante el embarazo, hasta poco antes del parto, así como durante el puerperio. Sahagún señala: “... aprovechan también a las preñadas que están cerca del parto porque allí las parteras les hacen ciertos beneficios para que mejor paran...”. También se hacían dentro del temazcal o inmediatamente después que la paciente salía de él, las maniobras externas para colocar al feto en posición adecuada.

Además de a embarazadas, parturientas y puérperas, el baño en temazcal se prescribía a los convalecientes, a fin de que sudando terminaran de echar fuera a la enfermedad, a quienes hubieran sufrido traumatismos, a los picados o mordidos por animales ponzoñosos; en algunas zonas, Zayula por ejemplo, tenemos noticia de que se empleaba contra todas las enfermedades como remedio único y universal (Viesca T.).

Menciona Sahagún: “aprovecha primeramente a los convalecientes de algunas enfermedades, para que más presto acaben de sanar... todos los enfermos reciben beneficios de estos baños, especialmente los que tienen nervios encogidos, y también los que se purgan, después de purgados también para los que se caen de su pie, o de alto fueron apaleados, o maltratados, y se les encogieron los nervios aprovéchales. Asimismo, aprovechan los sarnosos y bubosos, allí los lavan, y después de lavados les ponen medicinas conforme aquellas enfermedades: para éstos es menester que esté muy caliente el baño.” 

Por su parte Clavijero asegura que: “siempre se ha hecho uso del Temazcalli en muchas enfermedades, especialmente en las calenturas ocasionadas por alguna constipación... y los que han sido heridos o picados por algún animal venenoso. Es, además, un remedio eficaz para los que necesitan evacuar humores gruesos y tenaces...” (Viesca T.).